El expresidente Leonel Fernández, en su acostumbrado martes de lectura, ha recomendado un libro sobre el pasado, presente y futuro del dólar, y su incidencia en el sistema monetario internacional.
Este material, de Aglietta y Coudert, aborda la importancia de la moneda estadounidense en el concierto económico mundial, la sobrevivencia de la misma en un contexto de creciente déficit comercial y fiscal, y los malabares que permanentemente se realizan para mantener un valor decente frente a monedas de empuje como el yuan/renminbi y el euro.
Desde la firma de los acuerdos de Bretton Woods en el 1947, el dólar ha constituido la moneda de referencia en las relaciones comerciales internacionales, lo que permitió a su emisor, Estados Unidos, controlar el valor de la moneda a partir de políticas y maniobras comerciales de diversas índoles. Sin embargo, y como apuntan algunos autores, la crisis financiera internacional con origen en 2007, provocó “un descalce en su sistema económico: la economía norteamericana consume más de lo que produce” (Páez, 2009), y eso es un problema.
Otros llegan a pronosticar que los días del dólar y su influencia están contados (Chapoy, 2004), y que se avecina una guerra de monedas, a partir de la propuesta de los chinos de que el dólar sea cambiado por una canasta de monedas. Con la llegada de Trump y su política de expansión hacia adentro, se tendrá que tener otra mirada sobre el futuro del dólar, pues la economía norteamericana está dando señales de pronta recuperación y eso es bueno para el valor de su moneda.
En el patio, el dólar se mantiene estable al igual que Margarita Cedeño, vicepresidenta de la República, en las intenciones y preferencias de los votantes, de cara a las elecciones del 2020. La encuesta Mark-Penn lo ratifica. Desde que se inició en la política, y casi sin proponérselo, carente de equipo político y sin arraigo en las bases del PLD, ha logrado una valoración de la población que muchos robles caídos hubieran querido tener alguna vez. No obstante, ha preferido mantenerse en la sombra, aportando al triunfo de este partido desde el bullpen, es decir, solo cuando la llaman para que rescate las elecciones, aunque los líderes no lo quieran ver ni valorar.
Por igual, y aunque no se quiera ver ni aceptar, la entrevista que le hiciera la veterana comunicadora Jatnna Tavárez al presidente Danilo Medina debió tener mejor suerte y más contundente contenido. Un mandatario no habla todos los días y, cuando lo hace, debe ser para enviar un mensaje útil a una población. Debe ser como el dólar, fuerte y caro.









