Con mucha frecuencia se nota la precariedad en que opera la mayoría de los cuerpos de bomberos de República Dominicana. Con raras excepciones, estos abnegados dominicanos que se concentran en el servicio que ofrecen a la sociedad y no en remuneración, disponen de los instrumentos básicos para hacer su trabajo.
Los bomberos están bajo la jurisdicción de los cabildos (ayuntamientos), pero no es un secreto que en muchos casos son la Cenicienta, pues apenas existen. Hay municipios que tienen poder económico para sostener un buen cuerpo de bomberos, pero no ocurre lo mismo con la mayoría.
¿Qué debería hacerse, entonces? Lo apropiado sería crear la Dirección Nacional de Cuerpos de Bomberos, donde hoy funciona la Liga Municipal Dominicana, que no sirve para nada, y de paso resolver un problema real para el país.





