No hay duda de que la economía dominicana, a pesar de los acontecimientos que ponen a prueba la democracia, seguirá creciendo.
Los últimos años han sido fundamentales para afirmar con toda propiedad de que las bases del crecimiento económico están lo suficientemente bien establecidas. El factor confianza, que podría ser el más importante, sigue intacto.
La única apuesta válida es la que conecta con el desarrollo. Las empresas deben seguir generando oportunidades con más y mejores empleos, ya que es la única vía de lograr un desarrollo equitativo. El deseo de toda la sociedad, por más cerca que estemos de perder una batalla, es ganar la guerra total contra el desempleo.
El Gobierno, como administrador de la cosa pública, por suerte ha entendido la necesidad de llamar a un entendimiento y ha dispuesto los recursos necesarios para seguir por el carril de la estabilidad.





