[dropcap]E[/dropcap]l mercado de valores de República Dominicana exhibe condiciones atractivas para los inversionistas desde su nacimiento hace más de una década, especialmente por la actual coyuntura macroeconómica que ofrece perspectivas de estabilidad y confianza. Ello pone al país en ventaja frente a otros mercados de la región y lo convierte en un destino interesante para la inversión.
Las expectativas de desarrollo del sector son muy alentadoras y no cabe duda de que se trata de una fuente inagotable de oportunidades, con notables ventajas en la obtención de rendimientos.
Dentro de este sector, los puestos de bolsa, como intermediarios de valores, han jugado un papel trascendental, no sólo en facilitar el acceso de los inversionistas al mercado, sino en ofrecerles la asesoría necesaria para tomar mejores decisiones de inversión y en la creación de productos adaptados a los diferentes perfiles y necesidades particulares.
Según explica el presidente de Alpha Puesto de Bolsa, José Yude Michelén Wiscovitch, cada inversión en el mercado de valores se evalúa de una manera distinta, dependiendo de la coyuntura que se presente en el momento de hacer la transacción, tomando en cuenta la tasa de rendimiento y el plazo de retorno, pues a mayor plazo mayor rendimiento.
“La decisión dependerá de las necesidades particulares del inversionista y del nivel en que se encuentre la tasa rendimiento, dentro de su rango promedio, al momento de hacer la negociación. Si la tasa está cerca del límite más alto convendría una emisión a un plazo largo, de lo contrario sería mejor optar por un plazo más corto”, explica el experto.
Michelén Wiscovitch señala que en el caso de República Dominicana, donde más del 90% de las emisiones son de deuda pública, el análisis de riesgo está muy atado al comportamiento de la economía local y del entorno internacional relevante.
Para el análisis de las inversiones en bonos privados, los principales factores que toman en cuenta los puestos de bolsa, como asesores, son la calificación de riesgo otorgada por las firmas acreditadas para tales fines y la evaluación financiera de la compañía para determinar su capacidad de pago. “Si bien las calificadoras son una herramienta fundamental para la evaluación, no deben ser un elemento único de análisis de riesgo en el mercado”, destaca Michelén Wiscovitch.
Panorama actual
República Dominicana mantiene una notable estabilidad macroeconómica con perspectivas favorables para el futuro cercano, lo que ofrece a los inversionistas un nivel de riesgo bajo en los instrumentos de deuda pública.
Actualmente, el país ofrece la tasa de rendimiento real más alta del hemisferio.
“Si se mide la tasa real, que es la diferencia entre la tasa nominal y la inflación, en República Dominicana se consiguen instrumentos de 10.5% y 11%, con una inflación cercana al 1%; por tanto, la tasa real anda por el 10% o 9.5%, mientras en otros países como Colombia o Perú es de 2 o 3%, porque la inflación es muy alta”, explica el ejecutivo de Alpha Puesto de Bolsa.
A pesar de estas ventajas, el mercado local tiene algunas limitantes respecto a sus pares de la región.
En países como México, Colombia, Chile, Perú y Brasil la legislatura vigente no sólo les permite ofrecer productos tanto de renta fija como variable, sino tener acceso a un listado automático de todos los países miembros de la Organización Internacional de Comisiones de Valores (IOSCO) para poder operar también instrumentos de cotizaciones públicas en esos países.
Reto
En República Dominicana, si bien la ley de valores vigente contempla ese mecanismo, en la práctica no se ha logrado registrar los primeros instrumentos. “Lo que más le conviene al país es copiar ese modelo de los países más abiertos y con mercados más desarrollados y no el de economías más cerradas que obligan a que todas las operaciones sean realizadas a través de la Bolsa de Valores, sin acceso a instrumentos internacionales”, enfatiza José Yude.
El especialista señala que aunque la legislatura vigente nos pone más cerca a los países más desarrollados y abiertos, en la práctica nos parecemos al modelo implementado en países como El Salvador, Honduras, Guatemala y Costa Rica.
Asimismo, el marco legal de países como Panamá, que minimizan la doble tributación y el impacto fiscal, ponen a República Dominicana en cierta desventaja, limitando la inversión en el sector real. Sin embargo, en el sector financiero, el país tiene la ventaja de que ofrece una tasa real por encima al resto de los países de la región.
INVERSIÓN
Además de las ventajas que ofrece la actual coyuntura económica del país, el mercado de valores de por sí ofrece rendimientos más altos que otras alternativas de inversión o ahorro, como los depósitos en la banca.
El sector posee mecanismos de mitigación de riesgos más efectivos, como la apertura de una cuenta de custodia en el Depósito Centralizado de Valores (Cevaldom) por cada inversión, la constante supervisión del ente regulador (Superintendencia de Valores) a los participantes y operaciones del mercado, el análisis del perfil y características de los inversionistas como paso previo fundamental para brindar asesoramiento y la variedad de opciones de inversión para diversos propósitos, como mitigar riesgos asociados con fluctuaciones de tipo de cambio, entre otros.
Asimismo, permite diversificar la inversión en instrumentos de diferentes emisores, con distintos niveles de riesgo y de rendimiento, además de las facilidades que se derivan de los múltiples productos diseñados por los intermediarios de valores para moldearlos a las demandas de los diferentes perfiles de inversionistas.
Definitivamente, podemos afirmar que el mercado de valores dominicano es una de las herramientas más convenientes y confiables para agregar valor al capital de instituciones y al ahorro del público en general, con muy buenas perspectivas de desarrollo.











