[dropcap]L[/dropcap]os recientes escándalos en materia de justicia han causado una gran consternación y preocupación en la sociedad dominicana.
La denuncia de que jueces de todos los niveles, incluyendo al más alto nivel del sistema judicial, han estado envueltos en una “estructura mafiosa” de compra de sentencias es algo verdaderamente escandaloso.
La esperanza de todos es que se lleve el caso hasta las últimas consecuencias.
Como tema relacionado, debemos considerar la forma en que este escándalo afecta la seguridad jurídica y el clima de negocios en el país.
El tema de la seguridad jurídica pudiera parecer como un concepto muy teórico, muy alejado de la práctica de negocio del día a día, pero no es así. En la República Dominicana, al igual que en todos los países del mundo, los negocios se realizan en base a la confianza que existe entre las partes.
Sin embargo, esta confianza entre las partes no es suficiente, y por eso es necesario suscribir un contrato vinculante que regule la relación. Por igual, estas mismas partes saben que si se presenta cualquier dificultad relacionada con la ejecución e interpretación del contrato, se podrá recurrir a un tercero imparcial -el juez- para que éste tome una decisión al respecto.
Por lo tanto, los escándalos de corrupción que empañan la imagen de la justicia dominicana tienen un efecto directo sobre la percepción de seguridad jurídica del empresariado, desde los más jóvenes emprendedores hasta los negocios más tradicionales del país.
Esto también afecta el clima de negocios del país. En la medida en que empresarios, comerciantes, e individuos sientan que es posible que la justicia sea comprada -en vez de que ésta actúe de manera imparcial- el sistema se debilita.
Esto puede llevar a que la confianza generada por la suscripción contratos también se ve mermada, y por ende, se vea disminuido la cantidad de negocios que se estén realizando en el país.
A pesar de que hasta la fecha parece que los jueces comprometidos pertenecen a la jurisdicción penal, y no a la civil que estaría encargada de cualquier tema que pudiera surgir en materia contractual, no es menos cierto que el sistema de justicia en su totalidad queda embarrado por el escándalo.
Es esencial para una sociedad desarrollada que los sectores productivos perciban que existe seguridad jurídica en el país, lo que permite que se desarrolle un buen clima de negocios.
Este escándalo debe quedar resuelto de manera diáfana para asegurar que así sea el caso en nuestro país.









