El Ministerio de Hacienda ha publicado un informe en el que destaca una mejoría sustancial en el gasto de capital. Esta es una buena nueva que merece la pena resaltar, aunque no celebrar aún, ya que República Dominicana padece del mal del gasto corriente excesivo.
Son las mismas necesidades básicas de la población, con un alto grado de desigualdad y una clara decisión de ampliar los subsidios sociales, a lo que hay que agregarle una abultada nómina pública, lo que hace que cualquier gobierno se vea atrapado por esta situación.
Esto, por supuesto, no hace más que retratar los problemas sistémicos de la economía dominicana, ya que la atracción de inversión extranjera y la inversión de capital, aún se mantiene muy bajos.
En todo caso, partiendo de la data suministrada por Hacienda, el Gobierno dominicano ejecutó RD$74,173.9 millones en gasto de capital durante el primer semestre de 2024, superando en RD$11,370.5 millones lo invertido en igual período del año anterior. El reporte establece que estos recursos fueron destinados a construcciones de obras públicas, transferencias de capital y activos fijos.
Entre enero y junio de este año las partidas de gasto de capital registraron un crecimiento de un 18.1%, respecto a los RD$62,803.4 millones invertidos en la misma fecha de 2023.
Repito: son datos destacables, pero no para celebrar aún. Nuestro país está en la urgencia de mejorar infraestructura vital para motorizar importantes sectores de la economía, tales como el turismo, la producción en el campo, la distribución de unidades productivas en zonas con dificultades para ser más competitivas.
La calidad en el servicio de la energía eléctrica, por ejemplo, sigue siendo uno de los principales retos pendientes. Todo indica que si no se pone un límite al déficit de las empresas distribuidoras habrá que ir pensando en el fracaso ineludible de importantes sectores.
La competitividad de República Dominicana, en un contexto internacional cada vez más demandante de mejores estándares de calidad, obliga disponer de más energía a mejores precios. En esta área, como es sabido, hay que invertir cientos de millones de dólares para mejorar la infraestructura.
Siendo optimistas, porque debería ser la actitud, lo más positivo de estas buenas nuevas que llegan desde Hacienda es que estamos avanzando, aunque sea de a poco.
Según las autoridades, el gasto de capital del primer semestre representó un 1% del producto interno bruto (PIB). El monto ejecutado estuvo dirigido principalmente a transferencias de capital, a las cuales se destinaron RD$31,783.1 millones.
Estos son tiempos en que la aprobación de una reforma fiscal está en discusión. Al parecer, ahora no hay forma de escaparse de un cambio transcendental en el esquema tributario. El reto es vencer la estrechez fiscal con la que se ha estado manejando el Gobierno, pero que mejorar no signifique aniquilar las aspiraciones de millones de dominicanos de mejorar su calidad de vida.











