La designación de Magín Díaz como nuevo ministro de Hacienda no es solo un relevo administrativo, sino el comienzo de una gestión con retos de alta complejidad. En lenguaje llano, el horno no está para galletitas.
Urgen acciones contundentes para enderezar las finanzas públicas.
Díaz, con más de dos décadas de experiencia en la administración pública, asume el cargo con un perfil técnico sólido y amplio conocimiento del sistema fiscal dominicano. Pero el escenario que le espera no es fácil. Y él lo sabe.
Uno de sus principales desafíos será el control de la deuda pública, en un contexto internacional marcado por tasas de interés elevadas y mercados más exigentes.
El financiamiento del déficit presupuestario, que en los últimos años se ha mantenido en torno al 3%, requiere de decisiones estratégicas que no comprometan la estabilidad macroeconómica.
La reforma fiscal es otro frente que exige atención urgente. También lo sabe muy bien. Fue crítico del fallido proyecto presentado en el Palacio Nacional por su antecesor.
Estamos de acuerdo en que, de haber una nueva propuesta, no solo debe ser incluyente y equitativa, sino también simplificadora del sistema tributario, que hoy resulta complejo, desigual y poco incentivador para la inversión. El país necesita un marco fiscal que promueva el crecimiento, sin perder de vista la justicia tributaria.
Además, mantener y mejorar la posición de República Dominicana en los mercados internacionales implica credibilidad, transparencia y gestión eficiente.
El legado de manejo responsable de pasivos que dejó Jochi Vicente es ahora un referente que Díaz deberá sostener y fortalecer. Además, hubo una mejoría en la clasificación de riesgo país.
Con todo y la mejoría alcanzada, es de orden afirmar que esto se enmarca en un entorno global volátil, donde acceder a financiamiento externo se ha vuelto más costoso y competitivo. La presión de los mercados requiere políticas prudentes, pero también audaces.
En todo caso, deberá combinar su experiencia técnica con capacidad de diálogo político para avanzar reformas y sostener la confianza institucional.
Más allá de las cifras, la gestión de Magín Díaz será evaluada por su impacto real en la vida económica de República Dominicana. Por más nada.







