ProConsumidor, concebido como una entidad técnica para proteger los derechos del consumidor, ha perdido su norte institucional bajo la actual gestión. Las recientes declaraciones de su director ejecutivo, invitando al expresidente Leonel Fernández a recorrer mercados para verificar el precio del pollo, evidencian un preocupante giro hacia la politización.
Este tipo de pronunciamientos desvirtúan su misión, que debería centrarse en estudios de mercado, fiscalización objetiva y defensa del consumidor sin tintes partidistas. Convertir una institución técnica en plataforma de confrontación política no solo erosiona su credibilidad, sino que debilita la confianza ciudadana.
En momentos donde la inflación afecta a miles de dominicanos, se espera rigor técnico, no espectáculo mediático. La institucionalidad debe ser preservada con seriedad y responsabilidad. ¡Válgame, Dios!











