La inclusión laboral no debe ser una meta del Departamento de Recursos Humanos de las empresas, sino un tema de gobierno corporativo que aborde tres deberes centrales y críticos de la alta gerencia de las organizaciones: gestión de riesgos, cumplimiento y creación de valor sostenible.
Así lo expresó el abogado Jaime Sénior, en el marco del IV Congreso de Inclusión Social y Laboral, el cual se celebró en el hotel JW Marriott, en Santo Domingo, donde destacó que las empresas que ven la inclusión como una cuota actúan de forma reactiva, mientras que aquellas que la integran a la gobernanza la tratan como una política corporativa, la cual mide indicadores como retención, desempeño, clima, accesibilidad, promociones, así como denuncias.
“La inclusión es parte del riesgo reputacional y regulatorio: clientes, talento, financiadores y cadenas de suministro están exigiendo prácticas verificables, no campañas”, afirmó al tiempo de agregar que esa exigencia mueve a las organizaciones a pasar de “cumplir” a competir, diseñando procesos accesibles, que se traducen a reclutar mejor, retener más y operar con menos fricción.
Incentivos
Sénior dijo a elDinero que República Dominicana tiene una normativa robusta que contempla exoneraciones y procedimientos, sin embargo, “tienden a ser dispersos, burocráticos o poco conocidos”.
El jurista urgió el diseño de incentivos que permitan simplificar y digitalizar trámites de beneficios y exoneraciones, estándares claros y exigibles de accesibilidad en licencias, construcción y adecuaciones, incentivos ligados a resultados (empleo sostenible, adaptación razonable, accesibilidad verificable), así como palancas de mercado que incluyan compras públicas y contratación privada con criterios de accesibilidad.
Beneficios
Sénior destacó que la inclusión reduce costos e impulsa ingresos. “Investigaciones recientes muestran que compañías líderes en inclusión de discapacidad han tenido, en promedio, mayores ingresos y márgenes frente a sus pares, pero, además, mayor productividad”, aseguró.
Precisó, además, que las organizaciones que integran la inclusión reportan beneficios como menor rotación de personal, mayor lealtad y mejor asistencia, que impactan directamente en los estados financieros (reclutamiento, entrenamiento, curva de aprendizaje).
Consideró que cuando se diseñan productos, servicios y experiencias accesibles se captan consumidores que hoy están subatendidos. Agregó, también, que en inclusión de discapacidad, el “mercado ampliado” incluye familias y redes cercanas (lealtad y preferencia de marca).












