Uno de los principales anhelos de los jóvenes al adquirir mayoría de edad es conseguir un empleo. Ya sea durante su etapa de estudios universitarios o inmediatamente después de terminar la carrera, curso técnico o cualquier habilidad laboral, la intención es tener un trabajo para generar ingresos propios.
De ahí que, al solicitar el empleo, la persona se manifiesta positiva, optimista, con deseos de aportar a la empresa y siempre dispuesto a trabajar en equipo, desarrollar las tareas que le sean asignadas y, por supuesto, esperar una remuneración más o menos adecuada.
Pero ocurre algo. Luego de varios meses en el trabajo, el empleado tiende a quejarse de que el ambiente laboral es incómodo, el supervisor inmediato lo presiona mucho, el salario es bajo y una serie de inconvenientes más que solo dan deseos de dejar el puesto.
Sin embargo, esa no era la actitud cuando solicitaba el empleo. Ahí es donde entra la frase de que “el trabajo no es fácil y por eso pagan para realizarlo”. Si fuera fácil, uno lo haría de gratis y no esperando un salario a cambio.
A pesar de que no se trata de algo fácil, pues hay que cumplir metas, llenar expectativas, mostrar rendimiento, cumplir horarios y respetar las normas, hay algo indudable: tener empleo es mejor que estar desempleado.
Tanto es así, que, en la mayoría de los casos, a una persona que busca empleo se le hace más difícil obtenerlo cuando está desocupado que cuando se encuentra ocupando un puesto de cualquier nivel en una empresa cualquiera.
Esto indica que los empleos están más disponibles para aquellos que están empelados. Y no es casual. Pongamos de ejemplo su propio caso. Posiblemente usted tiene un empleo en la actualidad y se entera de que en su empresa necesitan un trabajador o trabajadora para tal o cual función. Si su jefe le pregunta de alguien que pudiera ser bueno para ocupar esa posición, a usted le llegarán a la mente amigos que ya están trabajando en algún lugar y es muy probable que no se acuerde en ese instante de algún amigo que está desempleado.
Es algo extraño, pero casi siempre sucede así. Viéndolo desde el otro extremo. Tome en cuenta, usted que trabaja, las veces que le han llamado para ofrecerle empleo en otro lugar o para decirle que en tal o cual sitio hay una vacante. Ahora piense cuando usted estaba desempleado y buscando trabajo, ¿cuántas veces le llamaron a su celular para decirle de alguna vacante? Tal vez nunca o muy pocas.
La frase “el dinero va donde hay dinero” se aplica para todo en la vida; también para el trabajo, pues se da el caso cierto de que “los empleos van a donde están los empleados”, por eso se da el caso de que es más fácil conseguir un empleo cuando se está empleado que cuando se está desempleado.
La razón es por el entorno, las relaciones y el contacto permanente con el mercado laboral en el que uno se desenvuelve. Las informaciones sobre oportunidades de trabajo le llegan más rápido al que está activo en ese mercado que a quien está en su casa esperando.
De ahí la importancia de entrar al mercado laboral. Muchas veces un joven graduado de alguna carrea realiza una especialidad de posgrado, ya sea en el país o con una beca en el exterior. Al regresar le ofrecen un empleo con un salario y posición por debajo de su nivel académico y preparación. Dada esa situación, puede que se incline a rechazarlo hasta que “aparezca algo mejor”.
Pero resulta que, si entra a ese empleo de condiciones mínimas, le será más fácil conseguir posteriormente “algo mejor”, ya sea en esa empresa o en otra a la cual accederá con más facilidad si cuenta con la experiencia demostrada durante el tiempo que lleva laborando en la actualidad.
Lo importante no es entrar al mercado laboral con las mejores condiciones; lo importante es simplemente entrar al mercado laboral. Las mejores condiciones llegarán en la medida en que se avanza desde adentro, no desde la casa esperando a que alguien le llame.
Entonces, tome en cuenta esto. Si su empleo no es tan bueno, trate de buscar otro, pero desde el puesto que ocupa. No cometa el error de renunciar para comenzar a buscar desde cero.








