República Dominicana tiene una ventana de 30 años para dar el salto al desarrollo y convertirse en un país rico antes de que su población comience a caer. Hay señales claras que así lo indican.
La advertencia es del economista Raúl Ovalle, quien participó como orador invitado en un encuentro organizado por la Asociación Nacional de Jóvenes Empresarios (Anje). Refirió que el país tiene un producto interno bruto (PIB) per cápita de aproximadamente US$13,000, similar al de China, pero aún lejos del umbral de país rico, que se sitúa entre US$30,000 y US$35,000 per cápita.
“No hay un país que se haya vuelto rico en un contexto de decrecimiento de población. Japón, Singapur, Corea, Taiwán, que hoy tienen poblaciones cayendo, ya superan los US$50,000 y US$60,000. China es el único que está intentando volverse rico con su población cayendo”, afirmó.
En el caso dominicano, el pico poblacional se alcanzará alrededor de 2055. “Por lo tanto, República Dominicana tiene 30 años para introducir las reformas necesarias que activen el crecimiento. Tenemos 30 años para hacernos ricos antes de volvernos viejos”, sostuvo.
El economista puso la alerta sobre la desaceleración del crecimiento histórico. Indicó que desde la fundación del Banco Central en 1947 y durante tres bloques de 30 años, República Dominicana creció a un promedio de 5%, siendo la economía de mayor crecimiento de toda la región.
Sin embargo, En los últimos 10 años, afirmó, el promedio bajó a 4.4%.”No es una tragedia, seríamos la segunda después de Panamá, pero pasar de 5% a 4% es algo que debemos preguntarnos si llegó para quedarse, porque si ya no crecemos al 5%, se genera menos masa salarial, menos empleos, los mercados se van achicando y la capacidad del dominicano de generar consumo”, explicó.
Parte de la explicación de por qué la economía dominicana pasó de crecer 5% a 4.4% es la caí-da de la inversión, señaló Ovalle.
Recordó que el país llegó a tener niveles de inversión sobre PIB superiores a 25%, similares a los que tenía China cuando crecía al 10%, durante más de 70 años de historia. “Nosotros lo alcanzamos”, dijo, pero advirtió que la tendencia reciente es a la baja.
“Así no podemos crecer. Parte de la razón por la que la economía está creciendo menos que en el pasado es porque se está invirtiendo menos”, afirmó, en un contexto de rendimientos internacionales altos que compiten con la inversión local.
Ovalle señal que el 45% del empleo formal que se está generando actualmente proviene de la administración pública, lo que implica que, a mayor generación de empleo, la economía dominicana se está volviendo más informal. El economista comparó el fenómeno con el colesterol alto.
“Eso no genera un infarto hoy, pero en 10 o 15 años se comienzan a generar situaciones, más específicamente con los problemas tradicionales de sociedades que envejecen, personas que no tienen acceso a la seguridad social”, afirmó.
Calificó el tema como un problema de futuro que debe atenderse desde hoy, pese a que el riesgo país esté en mínimos históricos y el crecimiento se mantenga.
Oferta de trabajo
El mercado laboral estadounidense está generando crecimiento económico con una fracción del empleo que necesitaba antes de la pandemia del covid-19, un fenómeno que Ovalle atribuye a la inversión masiva en sectores intensivos en capital como los data centers y su impacto inicial.
Según su análisis, entre 2016 y 2019, Estados Unidos necesitaba crear 140,000 empleos mensuales para crecer 2.5%. Hoy, post pandemia, crece 2.6% generando solo 41,000 empleos mensuales en promedio anual.
Ante la pregunta de si la inteligencia artificial podría desplazar a los dominicanos que envían remesas, el economista llevó tranquilidad a corto plazo: la mayoría de los dominicanos en Estados Unidos trabaja en servicios, tales como cuidado de envejecientes, delivery, salones de belleza, y no en manufactura, que es donde la IA está desplazando primero.
“Difícilmente se van a desplazar por la inteligencia artificial. Eso, al principio, es una buena noticia porque este cambio en la dinámica laboral americana no necesariamente debe interpretarse como que nuestras remesas a corto plazo se van a ver afectadas”, afirmó.
La actividad estuvo presidida por el presidente de Anje, Boris de León Reyes, y por el coordinador del Comité de Energía, Carlos José Martí Ramos. Contó con la participación de miembros de la entidad, invitados especiales y por la directora ejecutiva, Crystal Fiallo. El objetivo fue fomentar la discusión, comprensión y transparencia de la situación económica y energética, a fin de realizar aportes sobre áreas de mejoras para la estabilidad.
Inversión extranjera como estrategia nacional
El economista Raúl Ovalle observó que los depósitos de dominicanos en el exterior superan ya los US$5,000 millones, por encima de los niveles registrados durante la pandemia, y prácticamente anulan el flujo de inversión extranjera directa que recibe el país.
Indicó que, durante la pandemia, los depósitos de patrimonios y empresas dominicanas en el exterior llegaron a US$4,111 millones. Hoy, señaló, pese a que el riesgo país está en mínimos históricos, esa cifra supera los US$5,000 millones, según datos actualizados por el equipo de Ovalle.
“Hagamos los números: ¿cuánto estamos recibiendo de inversión extranjera directa? US$5,000 millones. Aquí se está yendo US$5,000 millones”, planteó, al tiempo de aclarar que no se trata de temor. “No es que el empresario tiene temor de República Dominicana, con un riesgo país en mínimo histórico y la economía crece. Es que afuera están pagando unos niveles de rendimiento que localmente no vas a encontrar ajustado por el riesgo”, explicó.
Esa salida de dólares, dijo, anticipa presión sobre el mercado cambiario y explica la tendencia actual a la depreciación del peso, aún con intervención del Banco Central. Descartó que la apreciación acumulada del peso dominicano en lo que va de año marque el inicio de una era de fortalecimiento de la moneda. Comparó el caso con Costa Rica, que lleva cuatro años consecutivos apreciándose y ha afectado la rentabilidad de inversiones productivas.












