Recientemente, el Ministerio de Hacienda y Economía (MHE) y el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM), los dos ministerios más impactados por los altísimos precios del petróleo y de sus derivados en el mercado internacional, han inaugurado lo que debe de verse como un nuevo ciclo comunicacional para enfrentar una crisis cuya característica más problemática es que no se sabe en realidad que cuánto tiempo más pudiese estar afectando. Además de ser justa, es necesaria esta nueva postura: en amplios sectores de la sociedad dominicana (lo cual incluye por supuesto al sector empresarial) hay un desconocimiento generalizado del grado de vulnerabilidad de la economía dominicana, de persistir en los próximos meses la actual situación.
A continuación, vamos a compartir los datos que nos parecen más relevantes del mercado de combustibles en la República Dominicana, de modo que podamos entender mejor cual es el tamaño de desafío económico y fiscal para el país, y no hay mejor momento para ello, hay que asegurarse de que el Presupuesto 2027 por revisarse y aprobarse en el Congreso nacional esté alineado con la nueva realidad de los combustibles a nivel internacional y las eventuales decisiones que habrían de tomarse para no perder la estabilidad económica y social del país.
Primera dura realidad: los precios del petróleo. Al cierre del mes de octubre, el barril de petróleo West Texas Intermediate (WTI) que sirve como LA referencia para la República Dominicana alcanzó el enorme valor de US$104.12; en otras palabras, y tomando en cuenta de que había cerrado el año 2025 en US$57.42, habrá subido en US$46.70 desde el inicio del año, de los cuales se pudiera decir que unos US$37.10 corresponden a la guerra en Irán, ya que los precios de este mismo petróleo se encontraban ya en US$67.02 la víspera del inicio oficial de la guerra a final del mes de febrero, y entonces la diferencia (solamente US$9.60) a la dinámica del mercado durante los 2 primeros meses del año afectados ligeramente, claro está, por la intervención de Estados Unidos en Venezuela.
Segunda dura realidad: en el Presupuesto 2026, en base a los escenarios oficiales de la Administración de Información Energética (EIA) de los Estados Unidos, se había proyectado que los precios de referencia del WTI se iban a desplomar desde su valor promedio de US$64.90 (2025) a tan solo US$47.80 (2026).
Tomando en cuenta que el real precio promedio del WTI para 2026 cerró en US$84.50, la actual crisis del precio del petróleo significa un diferencial en torno a US$36.70/barril, o sea el precio del petróleo, que, conjuntamente con el tipo de cambio, y con la tasa de interés, es uno de los tres precios más significativos para la economía dominicana, este precio se encuentra 76.8% por encima del pronóstico con el cual se había elaborado el presupuesto.
Tercera dura realidad: el crecimiento económico del país se ha convertido en una adicción al consumo de combustibles: el año pasado en 2025, el país consumió en torno a 76.3 millones de barriles, por lo que se puede decir que por cada pobre dolarcito que suba el precio del combustible importado, la factura petrolera se incrementa en unos US$76.3 millones; y ya no es está hablando de un dolarcito sino de unos US$36.70/barril por lo que se puede anticipar que la subida de los precios del petróleo y sus derivados sacaría de la economía dominicana (o sea a fin y al cabo de los bolsillos de los consumidores e inversionistas unos US$2,800 millones de manera anual, que si se llevara a pesos dominicanos asumiendo un promedio de RD$60/US$, se le habrá sacado de la economía dominicano unos RD$168 mil millones, equivalente al 1.9% del PIB. No sin razón la economía habrá sentido menos apetito para consumir o invertir.
Cuarta dura realidad: de los prácticamente 79.0 millones de barriles que está consumiendo la economía dominicana en 2026, apenas 10.2 millones corresponden a petróleo que pasa por las columnas de destilación de Refidomsa, o sea tan solo el 12.9% del consumo total, cuando en 1994 la misma Refidomsa representaba la mitad de un consumo de un poco más de 30.0 millones y en 2005 representaba una tercera parte de un consumo total en torno a 58.3 millones de barriles.
Por lo que realmente, lo que importa, es lo que sí se importa: productos terminados tales como Gas Natural (para generar electricidad) , avtur (para mover al turismo), y por supuesto Gasolinas, Gasoils, y GLP como combustibles de uso general. Y aquí radica la mayor vulnerabilidad de la República Dominicana: salvo el caso específico del Gas Natural, todos estos derivados han sufrido incrementos mucho más marcados que el petróleo. Dos casos muy emblemáticos: el gasoil y el GLP:
• En el caso del gasoil: desde inicio de 2026 hasta octubre, las cotizaciones del gasoil importado se dispararon en un 125.9% al pasar desde US$89.06/barril (12-2025) a US$201.20/barril (10-2026), o sea US$112.14 adicionales, mientras en este mismo período el barril de petróleo crecía solamente en US$46.70 o 81.3%;
• En el caso del GLP (que es una mezcla de butano y propano): el butano pasó de US$33.68/barril (02-2026) a US$73.54 (10-2026) o sea se disparó recientemente en un +118.3% desde el inicio del conflicto en Medio Oriente (frente a US$37.10 y 55.4% en el caso del WTI durante este mismo período); y en el caso del propano, abría el año 2026 en US$25.75/barril para cerrar octubre 2026 en US$53.48, o sea un enorme salto de 107.7%.
Quinta dura realidad: el impacto en los subsidios a los combustibles. Por lo que va del año hasta octubre 2026, son cinco los combustibles que se mantuvieron dentro del esquema de estar congelando parcial o totalmente los precios de los combustibles: ambas variedades de gasolinas, ambos tipos de gasoil y por supuesto el GLP.
Semanalmente, el consumo de estos cinco combustibles de uso general ronda los 30 millones de galones, distribuidos en tres partes casi iguales: un promedio de unos 11.79 millones de galones para las gasolinas, unos 10.20 millones de galones entre gasoil optimo y regular, y finalmente unos 9.37 millones de GLP.
Por cada dólar que suba la cotización internacional de lo que sea que estemos importando tiene un impacto equivalente a unos RD$1.50 por galón (un barril equivalente a 42 galones), y resulta fácil entender entonces que no reflejar este incremento al precio de venta final al consumidor, obliga entonces en incrementar en la misma proporción el costo del subsidio, pero multiplicado por estos 30 millones de galones semanales, termina incrementando este subsidio en RD$45 millones más.
El promedio semanal de las pasadas 10 semanas estuvo en RD$1,588 millones, por lo que proyectar este valor por 52 semanas significaría dedicarle unos RD$82,576 millones en el Presupuesto 2027, y sin sorpresa este número no cabe fiscalmente.
Sexta dura realidad: en las condiciones actuales, y gracias a que se fueron incrementando de manera focalizada los cinco combustibles sensibles (el GLP está RD$2.00 por debajo de su nivel de inicio del año), se puede estimar que el subsidio a la gasolina regular anda en un rango entre RD$20 y RD$25/galón, mientras está entre RD$50 y RD$60 para el GLP, y lamentablemente entre RD$110 y RD$120 para el gasoil.
Conclusión sobre la séptima realidad. En la medida en la cual se seguirá comunicando y concientizando a la sociedad dominicana de que la presente situación no es sostenible fiscalmente, pero que soluciones demasiado bruscas pondrían en peligro la estabilidad de precios, y en última instancia hasta la paz social, entonces será menos difícil capear la séptima dura realidad: vienen importantes cambios en el tema de los combustibles.








