Con frecuencia se confunden los términos competitividad y competencia. No son la misma cosa, aunque sí hay una relación estrecha. Ser rentable como empresa, que también tiene que ver con ser competitivo, resulta más fácil, muchísimo más cómodo, cuando no tienes nadie que te haga sombra (competencia) en el mercado que sirves u ofertas tus productos o servicios.
El concepto, aplicado al ámbito empresarial, refiere que una empresa goza de niveles altos de competitividad cuando tiene la capacidad de obtener beneficios o rentabilidad superiores a sus competidores en un contexto de igualdad de competencia. Esto quiere decir que en un mismo mercado hay diversos oferentes de un producto o servicio, pero no todos obtienen los mismos beneficios o dividendos porque uno resulta más competitivo que los demás.
¿Por qué puede ser más competitiva una empresa en un mercado en el que operan otros competidores con igualdad de condiciones? Habría que ver su estrategia de negocios; los costos operacionales, es decir, cuándo es capaz de producir con los recursos disponibles, y cómo es el flujo de clientes respecto a los demás y, lo más importante, por qué más consumidores prefieren el producto o servicio que ofrece esa empresa en particular.
Ahora bien, cuando una empresa está sola en el mercado, que no tiene otros competidores que le obliguen no sólo a competir sobre la base del servicio, sino también con precios competitivos y más atractivos, en este caso no sabemos si realmente esa empresa es competitiva en realidad, ya que no hay un referente para hacer la comparación. Posiblemente aquí hay una distorsión del mercado, pues al ser monopólica puede fijar precios de manera unilateral porque sabe que no tiene nadie que le pueda hacer competencia.
La competencia es una aliada de la calidad y son los consumidores quienes al final salen beneficiados. En términos generales, por ejemplo, cuando un país logra ser competitivo en las exportaciones de un rubro en los mercados internacionales, lo es porque está obligado a serlo. Esto así, pues si se descuida en calidad, precios y servicios hay otros competidores acechando su descuido para ganarse ese mercado.
En un mercado perfecto, donde la oferta y demanda es la regla, los que tengan algunas ventajas competitivas llevarán las de ganar. Esto se refiere a cualquier característica que coloque a una empresa en una posición relativamente superior para competir, según explica el sitio Economipedia.
Les daré un ejemplo práctico: si soy el dueño de la única ferretería del pueblo es probable que venda a sobreprecio, ya que no tengo otra empresa similar que me haga competencia. ¿Soy competitivo en este caso? Probablemente no, sino que más bien soy un agiotista que toma partido de su posición de dominio en el mercado para sacar mayores ventajas.
Como hemos visto, competitividad está relacionado con obtener beneficios en un contexto de competencia limpia. ¿Conoce usted algún caso en República Dominicana en el que se dé este escenario?








