La inversión de impacto tiene como objetivo aumentar el bienestar de la sociedad y generar un beneficio al inversionista a través de inversiones en empresas, organizaciones y fondos que estén alineados con ciertos temas, causas o valores.
En la actualidad, se invierten unos 12 billones de dólares en inversiones socialmente responsables (incluidas las inversiones de impacto), lo que representa aproximadamente una cuarta parte de todos los activos gestionados profesionalmente en Estados Unidos.
La inversión de impacto es similar a la inversión en fondos de inversión tradicionales; la mayor diferencia estriba en los objetivos del fondo. Si hay un problema en concreto que te toca la fibra sensible, es probable que haya un fondo en algún lugar que invierta en empresas cuya finalidad sea abordar esa temática. Algunas de las áreas de interés más comunes para los inversionistas de impacto son: la pobreza, el comercio sostenible, emisiones de carbono, agua potable limpia y viviendas para personas de bajos ingresos, entre otros.
Algunos fondos de inversión de impacto invierten intencionadamente a sabiendas de que probablemente obtendrán menores rendimientos que otros IIC. Esto se debe a que dan mayor importancia a cumplir sus objetivos sociales o medioambientales que a obtener beneficios.
Existen otras inversiones de impacto que tratan de producir rentabilidades más alineadas con el benchmark del mercado. Conversa con tu asesor financiero para determinar el instrumento que mejor encaje con tus objetivos económicos.
En fin, si no entiendes bien la inversión, no es recomendable aventurarse, aunque sea para apoyar el bienestar colectivo de la sociedad. Si un gestor de fondos no puede explicarte cómo tu dinero tendrá un impacto positivo o producirá un retorno, probablemente no valga la pena.






