Si se analiza el comportamiento de la tasa de cambio de República Dominicana, específicamente durante el período enero-marzo de este 2021, se podrá observar que ha habido una apreciación del valor del peso dominicano con relación al dólar norteamericano, fenómeno relativamente nuevo para inicios de un año, según lo que también se puede deducir del análisis histórico de esta variable. Es casi seguro que la crisis económica derivada de la Pandemia del Coronavirus, sea una de las razones que están explicando que el peso se aprecie con relación al dólar pero, obviamente, existen otras variables que, a nuestro juicio, están incidiendo de manera importante en este tema.
Comúnmente, el valor de una moneda frente a otra se establece, en el mercado de divisas, por la relación entre la oferta y la demanda. Bajo condiciones de escasez de la moneda extranjera, es probable que un exceso de demanda traiga consigo un incremento en la tasa de cambio, sobre todo si no se tienen mecanismos ni reservas para responder a esta situación. En el caso dominicano, lo que ha venido ocurriendo es que el Banco Central de la República Dominicana ha acumulado suficientes reservas internacionales netas de divisas, logrando un nivel histórico, lo que ha permitido atender las necesidades de los agentes económicos ávidos de esta moneda extranjera. Esa es otra de las razones de la apreciación del peso.
Otra razón también vinculante, es la acertada, prudente y efectiva política monetaria que ha implementado el Banco Central durante todo el tiempo que tiene la crisis sanitaria, que lo que ha posibilitado no solo estabilizar la tasa de cambio, sino además controlar los precios internos. A esto se le añade el robustecimiento del sistema financiero dominicano, a través de las diferentes medidas que se implantaron para financiar a las mipymes y a los individuos durante los meses fuertes de la Pandemia.
Una razón adicional por la que se el peso dominicano se ha venido apreciando frente al dólar estadounidense, es la estabilidad política que ha vivido el país a partir del 16 de agosto del 2020. Para nadie es un secreto que los últimos dos años, previo a las elecciones nacionales, fueron convulsos política y socialmente, con grandes incertidumbres sobre el futuro de la economía dominicana, lo que provocó el deslizamiento preocupante del tipo de cambio. Hoy, esta estabilidad política que se vive y observa, está incidiendo positivamente en las expectativas que tiene la gente sobre la marcha de la economía, por lo que no ve motivos para demandar dólares en exceso.
Dicho todo lo anterior, debemos también advertir dos cosas fundamentales. La primera de estas es que esta apreciación del peso frente al dólar no será para siempre y, de hecho, es probable que una vez la economía internacional de visos de que se está recuperando, la tasa de cambio tome su tendencia normal. La segunda cosa a apuntar es que esa apreciación momentánea del peso, no debe empujar a nadie a ir al mercado de divisas a vender sus dólares, como forma de no perder unos pesitos, ya que esto tendría un efecto nuevamente en más apreciación, pero pernicioso para los exportadores.
Por último, hay que continuar apostando a la estabilidad política del país, así como a la estabilidad macroeconómica, lo mismo que a la recuperación de la economía y al manejo pulcro y eficiente de los recursos públicos. Todo esto junto, nos puede devolver, poco a poco, el país que, sin darnos cuenta, estábamos perdiendo.











