Una encuesta que cuenta con el aval del periódico Acento y el Centro Económico del Cibao (CEC) coloca al presidente Luis Abinader como el mejor administrador de los recursos del Estado en los últimos 25 años. ¿Buena noticia? Sí, pero es preciso tener cuidado con generar una especie de bombardeo de informaciones desenfocar la gestión de Gobierno. Todos sabemos que la abundancia la gestiona cualquiera, las crisis no sabemos.
En las últimas semanas ha habido quejas de la población por algunas alzas en los precios de los principales productos de la canasta básica. Lo cierto es que hay razón en estas quejas, ya que no es un secreto que algunos de los productos más sensibles para los dominicanos ha sufrido aumentos, agregando un elemento de incertidumbre a propósito de la pandemia.
La asesoría gratis para el Gobierno viene dada para que se concentre en explicar las razones económicas por las cuales se han dado estos aumentos de precios. Ningún funcionario que no sea del área relacionada debería referirse al tema y si por alguna razón es cuestionado al respeto, lo que debe hacer es inhibirse.
Una respuesta política a un problema económico podría no ser saludable para lograr que la población más llana entienda que estos aumentos de precios en nada tienen que ver con variables internas. Hay que admitir que las autoridades fiscales y monetarias, cada cual en su área, han hecho un trabajo que merece encomio, toda vez que resulta incómodo administrar una crisis.
El 15 de este mes, por ejemplo, el precio del barril del petróleo se cotizó en US$71.05, mientras que a mediados de enero su costo era de US$64.00. Significa que en sólo cinco meses ha subido en US$7.00, es decir, un 11%, aproximadamente. Uno de los elementos positivos que hay en medio de estas alzas, que habrán de ser estacionales según asegura el Banco Central, es el comportamiento del peso dominicano frente al dólar. En 2019 la moneda local se apreció un 5.68%, en 2020 un 9.46%, pero ahora en 2021 acumula una depreciación de 1.86%.
El ministro de Agricultura, Limber Cruz, recientemente calificó de criminal la acción de botar alimentos en medio de una pandemia. Para el funcionario, detrás de todo este desperdicio de alimentos hay manos políticas queriendo hacer daño no solamente al Gobierno y a su gestión, sino también a la seguridad alimentaria de los dominicanos. ¿Es entendible su respuesta? Quizá. El asunto es que pudo haber concentrado sus esfuerzos en desmeritar la acción de esos productores con argumentos sin tintes, es decir, sin que busque justificar su respuesta en lo que supone.
Botar alimentos puede tener más de una lectura: Hubo mala planificación de parte de las autoridades y los productores, razón por la que la oferta es superior a la demanda, o simplemente cada quien siembra sin tener definido previamente sus compradores. La agricultura es una actividad comercial y no puede desarrollarse sin un mínimo de conocimiento. Ahora bien, las autoridades han admitido que ha habido incrementos en los precios de algunos productos de primera necesidad. Ante esta realidad, el Gobierno ha hecho consultas y sentó en la mesa del diálogo a todos los actores. Ahora resta esperar resultados positivos para el bien de todos.











