El Banco Central (BC) dio a conocer la buena nueva de que la inflación inició el proceso de convergencia hacia el rango meta establecido en el Programa Monetario. El objetivo es que no pase de 4% ±1% en este año. Anualizada, según los datos disponibles, bajó de 10.48% en mayo a 9.32% en junio 2021, acumulando un 4.01% en el primer semestre.
Todo indica que será posible alcanzar la meta de inflación de este año, a pesar de los pesares. Sin embargo, podría quedar más en el límite superior si se toma en cuenta que la economía local, producto del aumento en los costos logísticos y de las materias primas en el mercado internacional, reaccionara acorde a las circunstancias.
Lo primero que debemos tomar en cuenta es que lograr que la inflación converja hacia el rango meta dependerá no sólo de la política monetaria, sino que hay otras variables que interactúan para bien o para mal. Por lo menos hay cuatro razones que generan inflación, sin dejar de olvidar que pudieran existir otras, aunque más relacionadas con acciones distorsionantes del mercado, tales como acaparamiento, una práctica de los agiotistas.
Sin embargo, en economía básicamente se identifican cuatro razones. En primer lugar está un aumento de la demanda, es decir, que los consumidores compren más de lo que tiene disponible el mercado. La inflación aparece también cuando hay un aumento en los costos de producción y materias primas, lo cual es transferido al precio final. Un alza de precios también puede darse por las expectativas que tenga el mercado respecto a la oferta futuro de un producto. Sucede, por ejemplo, con el petróleo y demás commodities.
La cuarta razón es cuando ocurre un aumento en la oferta monetaria. Esta variable, controlable a toda luz, depende de diversos factores. Podría estar relacionada con la necesidad de impulsar la demanda interna para dinamizar la economía, cuando es expansiva, pero también abre la posibilidad de que sea utilizada para generar más competitividad en la economía, toda vez que una moneda “menos fuerte” impulsa los sectores exportadores o generadores de divisas.
La política monetaria, por supuesto, tiene la capacidad o poder intrínseco de cumplir con una de las funciones principales del Banco Central: controlar la inflación, lo cual implica hacerlo hacia arriba o hacia abajo, según sean las circunstancias. Lo saludable, en todo caso, es que la inflación, como fenómeno normal en toda economía, no ocurra bruscamente, ya que eso sí genera choques fuertes en el mercado.
Lo normal en toda economía es que haya algo de inflación. De hecho, los bancos centrales no buscan la estabilidad macroeconómica a través de la “congelación de los precios”. Todo lo contrario: la inflación controlada tiende a atraer inversiones y, como tal, a generar empleos.
Entonces, partiendo de esta breve explicación, la buena nueva que dio el Banco Central respecto a que la inflación está retomando su ritmo de convergencia con la meta establecida por las autoridades monetarias, es una noticia positiva. ¿Por qué? Porque se está alcanzando el nivel prudente de inflación que resulta atractivo para motorizar la economía, generar empleos y captar inversión.










