Establecer una puntual y efectiva estrategia de comunicación, alineada hacia una misma dirección, ha sido una de las debilidades de la presente gestión de Gobierno.
Esto no quiere decir que todo ha sido negativo, pero sí se nota que en determinadas ocasiones ha faltado información suficiente y oportuna con el propósito de evitar una respuesta indeseada de parte de la opinión pública.
La tecnología ha demostrado ser útil, pero también se puede convertir en el peor enemigo si no se toman las medidas de lugar, como sería, por ejemplo, informar a la población sobre las interrupciones que habrá de sufrir por trabajos de mantenimiento. Fue lo que sucedió en el Cibao. Si lo informaron, y parece que no lo hicieron, el memorándum se quedó entre los pasillos de Edenorte y su Departamento de Comunicación no se enteró o no le dio la importancia que ameritaba.





