En nuestras calles somos testigos casi a diario de enfrentamiento entre agentes de tránsito con conductores de vehículos del transporte público, incluyendo los famosos motoconchos.
Incluso, aunque menos frecuentes, también ha casos de choques con ciudadanos que conducen su vehículo privado. Hay de todo. Al ver estos hechos, en que la autoridad no sabe cómo actuar y las personas no respetan la autoridad del uniformado, cabría una pregunta: ¿Falta autoridad o es la autoridad la que falta?
Muy posiblemente sean estas dos variables las que hagan falta (al mismo tiempo), pues una está amarrada a la otra. No hay autoridad que valga cuando la que falta es la autoridad.
¿Cómo hacer valer la autoridad con una ciudadanía que está ávida de educación, respeto y conciencia de lo que significa vivir en sociedad? Es difícil, por no decir imposible, poner orden donde impera este caos.





