La Comisión Europea y una mayoría del Parlamento Europeo instaron este lunes a los países de la Unión Europea (UE) a no posponer más la incorporación a nivel europeo de un tipo impositivo mínimo del 15% en el impuesto de sociedades para las multinacionales tras el acuerdo alcanzado a nivel global en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
El pleno debatió este asunto en la víspera de que dicho tributo vuelva a la mesa de los ministros de Economía y Finanzas de la Unión Europea, que este martes tratarán en Luxemburgo de cerrar una posición común sobre cómo trasponer a la ley comunitaria este acuerdo logrado en la OCDE en octubre de 2021.
“El mensaje principal hoy es instar al Consejo (los países) a adoptar el nivel mínimo ahora y no retrasar esto”, urgió el vicepresidente ejecutivo de la Comisión Europea, Frans Timmermans, que intervino ante los eurodiputados en nombre de su homólogo de Asuntos Económicos, Paolo Gentiloni, quien se encuentra en Luxemburgo para las reuniones con los ministros.
Este nivel mínimo en el tributo de sociedades, insistió Timmermans, permitirá “establecer un umbral en la carrera a la baja del impuesto de sociedades” y acabar con “40 años de competencia fiscal desleal muy perjudiciales para las finanzas públicas”.
El vicepresidente de la Comisión señaló que la puesta en marcha de este tipo mínimo no solo tiene sentido por “preservar la reputación global de la UE” y como “imperativo para un entorno empresarial justo”, sino que también sigue una lógica económica: la OCDE calcula que este tributo al 15% a nivel global generaría unos US$150,000 millones de ingresos fiscales por año adicionales.
También varios de los diputados que participaron en el debate coincidieron en que los ministros deben resolver los flecos pendientes en la reunión de mañana e instaron a llegar a un acuerdo; algunos apuntaron específicamente a los países que están bloqueando el texto, Estonia y Polonia, mientras que otros pidieron hacer lo que sea necesario para llegar al consenso, incluso rebajar su ambición si es necesario.
De manera general, el mensaje de los eurodiputados se dirigió a pedir a los ministros que transmitan una señal fuerte de que “las multinacionales pagarán lo que tienen que pagar”, si bien también algunos diputados de partidos conservadores advirtieron de que las nuevas normas causarán una contabilidad “más farragosa” para muchas grandes empresas.











