[dropcap]E[/dropcap]l Instituto Agrario Dominicano (IAD), que quizá debió finalizar su rol como entidad pública, celebró un acto encomiable la semana pasada. Realizó la entrega masiva de títulos de propiedad de parceleros de la provincia María Trinidad Sánchez.
Es una buena noticia. Y seguro que lo será más para esos productores que tenían muchos años produciendo en tierra ajena y sin capacidad de ser sujetos de crédito, lo que le permitirá acceder a financiamientos más cómodos y a plazos más lógicos para quien desea producir la tierra.
Fueron 3,523 títulos de propiedad que entregó el Gobierno a través del IAD en la zona, lo que también es un indicativo de la democratización en la tenencia de la tierra y, por ende, un indicativo de que así se derrama el bienestar.
Lo que sí habría que revisar es la función del IAD como institución, creada con la Reforma Agraria durante los primeros años de gobierno de Joaquín Balaguer. Quizá su función no requiera de una estructura tan pesada para el Estado. ¿O sí?











