[dropcap]A[/dropcap]quí sobran los problemas, los retos y los planes para solucionarlos. Lo único que no llega, por más esfuerzos históricos que se hayan hecho, es la solución. No sé cuántos años tengo escuchando los mismos problemas sociales.
Pero ya está bueno de esperar. Estoy buscando el culpable del desastre y caos en que opera el sector eléctrico dominicano. Me interesa hallar el responsable de la inseguridad ciudadana y de la mala calidad de la educación, de los pésimos servicios de salud que recibe la población en la mayoría de los hospitales de públicos y el culpable, para condenarlo a cadena perpetua, de la corrupción.
Me decidí a buscar, y ojalá hallarlo, el culpable del desastroso y vergonzoso “servicio” de transporte que día a día denigra a los dominicanos de a pies, que genera taponamientos y accidentes fatales en nuestras vías.
Quiero tener bajo mi látigo al culpable de que existan tantos partidos políticos en un país tan pequeño, cantidad que parece competir con el montón de problemas sociales. Necesito hallar el culpable de los que evaden impuestos, de los que dieron el permiso para “El Barrilito” y de los que permitieron que la Constitución sea reformada 39 veces para empeorarla.
Es urgente encontrar el culpable de la falta de institucionalidad y del irrespeto a los símbolos patrios. Resulta un imperativo tener de frente al culpable de que se propague el narcotráfico y el consumo de sustancias dañinas a la salud de nuestros jóvenes.
Debe ser gratificante hallar el culpable de la mala instrumentación de los expedientes judiciales. Es impostergable encontrar el culpable de tanta desigualdad social y económica; el responsable de que tanta gente viva a orillas de los ríos, contaminando el ambiente y afectando su propia salud. Ya no busco más. Parece que hay más de un culpable. ¿…y si no hay un culpable?
Si alguien tiene una idea de dónde se encuentra un culpable, lo mejor es que lo diga ahora o calle para siempre. Lo dejo a su libre albedrío.

