El Reporte Global de Seguros 2023 destaca el potencial y los desafíos que enfrenta la industria de seguros en América Latina.
Con una atención cuidadosa a la brecha de protección, la diversificación de canales de distribución, la innovación y la eficiencia operativa, la región puede seguir avanzando hacia un futuro prometedor en el mercado de seguros.
Es crucial que las aseguradoras, reguladores y partes interesadas trabajen juntos para aprovechar estas oportunidades y abordar los desafíos de manera efectiva. El futuro del seguro en América Latina está en juego, y es hora de actuar”.
Esto que acaban de leer es la conclusión de un respetable grupo de profesionales que prepara el informe McKinsey sobre la situación del mercado latinoamericano de seguros. Y como ustedes han podido apreciar, Latinoamérica es la región de mayor crecimiento, que podemos decir que se debe a la creciente amenaza de riesgos combinada con el crecimiento económico, pero favorecido por la gran brecha sin cobertura que aun tenemos en toda la región.
En nuestro mercado, adolecemos de una eficiente estructura legal y sobre todo con una mala supervisión de parte de nuestros reguladores, que no ejercen su papel con la calidad y diligencia oportuna necesaria ante un mercado que además de la fortaleza y salud que debe mantener, también contar con una imagen sustentada por la confianza y garantía que debe certificar al público los organismos reguladores.
No se puede tener una buena confianza del público sobre el mercado, cuando el mismo no ofrece las informaciones vitales, los parámetros que demuestran la salud de los integrantes. Las informaciones cuando llegan están fuera del tiempo y las circunstancias debida para la toma conveniente de las decisiones, sobre todo en situaciones donde ponemos en juego el futuro de las empresas y los bienes personales y vida de los consumidores.
Como planteaba en mi anterior artículo, la Superintendencia de Seguros, a pesar de tener asegurada su fuente de financiamiento, que según la Ley 146 en su Artículo 239 (Autonomía Financiara) aumenta con el mercado, y antes de cumplir con la supervisión e información al público, pretende elevar el costo de las operaciones con un “impuesto” adicional, aun cuando el que tenemos no es adecuado, ya que marca como producto de lujo al seguro con un gravamen selectivo, incluyendo al seguro de vida, que por sus características de ahorro, no es gravado en ningún país de la región.
Lo feo de todo esto es que a pesar de que los gastos promedio, incluidas las comisiones y los costos administrativos de nuestras aseguradoras, son significativamente más altos que en Europa, nuestra superintendencia pretende cargarle más costos, cuando la prudencia nos indica que debemos hacer mas eficientes los recursos que tenemos y mayor la confianza del público, con un buen trabajo en conjuntos que logre reducir la gran brecha que mantenemos. O sea, lo que imponen las circunstancias es: hacer lo correcto bien hecho.












