Hace mucho tiempo que República Dominicana tiene como meta alcanzar el grado inversión. Los últimos dos gobiernos han hablado el tema. La actual gestión gubernamental, sin embargo, se ha trazado una ruta crítica para lograr ese objetivo. La disciplina fiscal, en todos los escenarios, juega un papel fundamental, ya que envía señales claras y contundentes a los inversionistas de por dónde quiere ir el país.
El presidente Luis Abinader, cargado con energías positivas, lo dejado establecido en la presentación que tuvo ante los medios de comunicación: “El camino a que República Dominicana tenga un grado de inversión para poder tomar dinero a la menor tasa en los mercados internacionales, que es el objetivo principal, entre otros, de conseguir el grado de inversión, ya no lo vemos tan lejos como se veía hace unos años en nuestro país”.
En América Latina sólo Chile, Panamá y Costa Rica han logrado una clasificación de riesgo con la categoría “grado de inversión”. Esto les da la oportunidad de acceder a créditos con plazos y tasas de interés más favorables.
Una de las metas que tiene República Dominicana es mejorar el grado de inversión en un plazo no mayor de diez años. Esto lo ha expuesto en varias ocasiones el ministro de Hacienda, José Manuel (Jochi) Vicente, quien ha señalado que “lograr esta calificación es llegar más rápido y con menor costo al desarrollo social y económico que deseamos”. Este funcionario, el responsable de llevar las cuentas fiscales del Estado, ha demostrado capacidad de gestión, lo cual queda demostrado con la forma en que se ha podido gestionar la deuda.
Esta es una meta que, para alcanzarla, y lo saben todos los entendidos en la materia, no sólo es necesario un manejo producente de las finanzas públicas. Hay muchas variables que intervienen este proceso.
El país que quiera entrar en este club exclusiva necesita fortalecer sus instituciones y sistema democrático, frenar la corrupción, garantizar la inversión con un sistema de leyes eficiente y estar pendiente de los cambios que exige el contexto internacional. Importante es, además, mejorar los ingresos para que el ratio de deuda y déficit no pesen tanto.
La ruta hacia el grado de inversión ha iniciado. Las autoridades están enfocadas y cantando en un solo tono en este sentido. Esto, además de enviar una señal a los mercados, demuestra que el horizonte está definido y que la decisión de no desviarse está tomada.




