República Dominicana vive el mejor momento en la historia de su desarrollo turístico, muestra de esto son las estadísticas de llegadas de viajeros que mes a mes se superan, dejando día a día más alto el estandarte de lo que es una gestión exitosa de la promoción y publicidad, así como de las alianzas estratégicas que desde su organismo rector se desarrollan.
Es precisamente este el momento en el que se requiere una introspección para definir en dónde estamos y hacia dónde vamos. Hay que ver en profundidad cuáles son nuestros puntos débiles y trabajar en ellos para convertirlos en fortalezas u oportunidades. A manera de resumen, compartimos a continuación esos cinco grandes retos del turismo dominicano que hemos identificado para el 2024:
1. Actualización del sistema regulatorio: Es latente en el sector privado la preocupación por el gran incremento de alojamientos en modalidad no regulada, a través de plataformas digitales e incluso páginas en redes sociales que distan de una competencia leal y exponen la calidad del servicio de hospitalidad. Asimismo, el sector de agencias de viajes ha hecho énfasis en varias ocasiones sobre el incremento de agentes de viajes que sin estructura organizada, apoyados en medios digitales, ofrecen sus servicios carentes de una regulación y sin garantías para el cliente final.
2. Formación en Idiomas: Uno de los elementos en la calidad de los servicios turísticos es la capacidad de comunicación en lenguas extranjeras, como las usadas por los visitantes que llegan al destino. Según el MITUR, el 48.4% de los turistas recibidos en República Dominicana durante 2023 eran procedentes de Estados Unidos de Norteamérica, quienes se comunican en inglés, es entendible entonces la urgencia de un buen manejo de ese idioma como base en zonas turísticas, tanto las desarrolladas como las emergentes; tal es el caso de Pedernales en donde el nivel de guías turísticos que pueden mantener una conversación fluida en esa lengua no supera el 40%.
3. Apoyo a los destinos emergentes: De todos es conocido el gran trabajo de alianza público – privada que ha dado por fruto exitosas campañas de promoción internacional, así como la realización en varios puntos del país del evento: “Turismo en cada Rincón”, sin embargo, estos esfuerzos requieren de una estrategia que supere a una perfecta coerción para una actividad en particular, y se materialice en planes de desarrollos turísticos para destinos con gran potencial como los son Azua, San Juan de la Maguana, San José de Ocoa, San Cristóbal, Monseñor Nouel, La Vega y Santiago Rodríguez, por mencionar algunos de los tantos enclaves en donde las estructuras locales ya hacen importantes esfuerzos por darse a conocer fuera de sus localidades y atraer al menos un pellizco de los miles de visitantes que celebramos estar recibiendo.
4. Desarrollo de la oferta complementaria: Posicionado como un país de sol y playa, República Dominicana necesita cada vez más desarrollar y fomentar iniciativas como las que ofrece el turismo de aventura, el turismo comunitario sostenible y el gastronómico para mostrar robustez en su propuesta de valor e incrementar la demanda de excursiones, beneficiando de esa manera a otros pilares de la cadena de valor y a las comunidades.
5. Plan de Desarrollo Territorial Turístico: El desarrollo del turismo debe ir de la mano con una planificación adecuada, en donde sectores: público, privado y la sociedad civil se comprometan en su avance, en el que los servicios públicos y conectividades sean garantizadas por el Estado y en especial se estructuren los territorios bajo un modelo integral de ordenanza planificada.
La primera gran meta ha sido alcanzada, por lo que ha llegado el momento de considerar la gestión y el fortalecimiento de los destinos, como una prioridad estatal, con un enfoque en la jerarquía de sus necesidades, su propuesta de valor y aquellos detalles que favorezcan a la formalidad del negocio, el incremento del gasto promedio, el aumento de las noches de estancia y con todo esto, una mejora en la derrama económica en todos los eslabones de su cadena de valor.












