Con una inversión estimada de US$2,245 millones en su primera fase y la llegada de más de 2,200 turistas a principios de este año, el Proyecto Turístico Cabo Rojo, en la provincia de Pedernales, despega con fuerza. Este proyecto ha captado US$3,500 millones en nuevas inversiones durante la Feria Internacional de Turismo Fitur 2024; pero ¿qué distingue a Cabo Rojo de otros polos turísticos? ¿Cuál es la estrategia que impulsa este proyecto y cuáles son los desafíos que enfrenta?
Cabo Rojo se destaca de otros polos de desarrollo en el país por tres aspectos clave: la fuerte inversión pública y el modelo de alianzas público-privadas, un enfoque centrado en el turismo sostenible. Lo más destacado es el único proyecto de este tipo que se enmarca una estrategia regional de desarrollo, anclada a proyectos de gran importancia en la región, justificando así sus características distintivas y convirtiéndose en un modelo para el desarrollo productivo no solo de Pedernales, sino de toda la Región Enriquillo.
Este proyecto turístico, parte de la Estrategia de Desarrollo para la Zona Fronteriza MiFronteraRD y el Plan de Desarrollo para la Región Enriquillo, se presenta como el catalizador del crecimiento económico en la región sur. Más que un simple destino turístico, Cabo Rojo-Pedernales se configura como un proyecto estructurante que potenciará todo el desarrollo de la Región Enriquillo, apoyado por instrumentos de planificación de políticas públicas surgidos de procesos consultivos con actores del territorio.
Impulsar el turismo en Pedernales, la provincia de menor densidad poblacional del país y con necesidades básicas insatisfechas y grandes brechas de infraestructura, con el 76,9% de los hogares en condición socioeconómica “bajo” y “muy bajo”, condiciones que reflejan la situación de su entorno, tal como precisa el Monitor de la Frontera del Ministerio de Economía, con datos de la Enhogar 2022, tiene el potencial de convertir el territorio en un mercado dinámico capaz de incrementar las oportunidades de la población.
Sin embargo, requiere inversiones significativas en infraestructuras como carreteras, aeropuertos y servicios públicos, que minimizan los riesgos de conectividad y servicios asociados al proyecto y que beneficiarán a la comunidad en general. El proyecto se ha posicionado como un destino turístico emergente gracias a un impulso estatal significativo que ha favorecido las condiciones para la actividad privada.
La inversión pública, registrada en el Portal de Transparencia Fiscal en los últimos dos años en Pedernales, asciende a RD$473 millones y además cuenta con dos leyes de incentivos fiscales como Confotur y Ley 12-21 que crea la zona especial para el desarrollo fronterizo, esta última forma parte de MiFronteraRD.
Además, el 61% del territorio de la provincia Pedernales y el 51% de la Región Enriquillo son áreas protegidas, lo que exige un modelo de sostenibilidad no solo económica, sino esquemas de sostenibilidad ambiental estricta. Cabo Rojo-Pedernales es el único plan de desarrollo turístico con un Estudio de Capacidad de Carga Turística y un Manual de Lineamientos de Gestión Socioambiental para las obras de construcción, incorporando así los paisajes característicos del entorno en su diseño.











