El año 2024 se presenta como un periodo cargado de incertidumbre geopolítica, tal vez sin precedentes en la historia reciente. Los conflictos actuales parecen no tener un final claro, y lo que es aún más inquietante, existe la posibilidad de que cualquier movimiento de una nación o cambios en las intenciones de los involucrados puedan desencadenar consecuencias que agraven aún más los daños que ya estamos experimentando.
Lo que hace que esta situación sea única es que se avecinan elecciones en 83 naciones, involucrando a más de 4,000 millones de ciudadanos en campañas y procesos electorales. La incertidumbre generada por estos eventos, combinada con una alta inflación y la volatilidad en los mercados financieros, junto con los problemas en la cadena de suministro, podría impactar significativamente en el desarrollo de la industria y el comercio a nivel internacional.
En cuanto a la industria de seguros, se encuentra en un período cada vez más restrictivo. Después de un año de ajustes posteriores a la pandemia, el año 2023 estuvo marcado por el aumento de los precios de las pólizas en medio de una situación de alta inflación y tensión en el sistema debido a los cambios propuestos en algunos países de la región, especialmente en Chile y Colombia, con sus respectivas reformas, y Argentina, que se adentra en un camino lleno de incertidumbre.
Las aseguradoras no solo enfrentan los desafíos de la naturaleza, el crecimiento de los riesgos puros y el cambio climático, sino que también deben lidiar con la inestabilidad social, la inflación y la volatilidad en los mercados financieros. Además, se enfrentan a un aumento en los delitos relacionados con la tecnología, que están superando en magnitud y amenaza a los riesgos catastróficos tradicionales. Además, las nuevas regulaciones y políticas contradictorias complican aún más el panorama.
En este contexto, es esencial que las empresas presten una mayor atención a la gestión de riesgos. Los riesgos son cada vez más frecuentes y su impacto es mayor. Afortunadamente, aún existe la oportunidad de transferir algunos de estos riesgos a un mercado de seguros que tiene la capacidad de asumirlos, a pesar de la supervisión a veces deficiente que hemos experimentado históricamente. La mayoría de las aseguradoras continúa manteniendo ciertos niveles de seguridad.
Sin embargo, hay riesgos emergentes, como la ciberseguridad, que aún no hemos abordado adecuadamente. Este es un tema pendiente que el mercado debe evaluar con atención y cuidado, dado su rápido crecimiento y el potencial impacto que puede tener en las empresas en un mundo cada vez más interconectado, donde la tecnología y la inteligencia artificial son elementos fundamentales para los negocios.












