Es harto sabido el impacto que generan las micro, pequeñas y medianas empresas en las economías (mipymes) y, particularmente, su contribución en la formación del producto bruto interno, y también en términos de generación de empleos productivos y de mantenimiento a la estabilidad social.
Una de sus características es su heterogeneidad, pues muchas responden a necesidades individuales de autoempleo y que frecuentemente se ubican en la informalidad, con bajos niveles de capital humanos dificultades para acceder a recursos financieros frescos, escasa o ninguna internacionalización, al tiempo que realizan actividades productivas con bajos requerimientos técnicos (Cepal, 2020). Según la entidad, las microempresas constituyen cerca del 90% del tejido empresarial en la región, seguidas de las pequeñas empresas (8.6%), de las medianas empresas (1%) y del restante 0.4% que son las grandes empresas.
Otra de las características de las mipymes es que están en todos los rincones, por lo que su aporte puede, en determinados casos, ser decisivo y llegar hasta impactar en el plano de la política. En efecto, si se suma el número de mipymes, la cantidad de puestos de trabajo que generan, la suma de familias que representan y que, además, dependen de estas unidades económicas, hasta pueden ser determinantes en la elección, sobre todo en países como República Dominicana.
Sin embargo, por sus niveles de atomización, las mipymes no constituyen un bloque homogéneo de votantes, por lo que los partidos políticos que necesitan sus votos, deben realizar propuestas que vayan dirigidas a resolver sus problemas históricos, y también a colocarlas en el foco de atención de las políticas públicas de desarrollo productivo. En ese mismo sentido, y enfatizando en las próximas elecciones presidenciales, las mipymes deben votar a favor del candidato que garantice la estabilidad macroeconómica, un buen entorno de negocios y seguridad para invertir.
Así también, están convocadas a votar por aquel candidato que, mediante políticas y medidas concretas, les asegure el control de la inflación de costos, lo mismo que la implementación de una política monetaria que garantice la estabilidad de los precios internos y del tipo de cambio, así como de una política fiscal que reduzca los déficits fiscales que conducen al endeudamiento.
No menos importante, en pos de llamar la atención del voto mipyme, es que la propuesta programática del candidato ideal debe ir en la dirección de mantener un nivel de tasa de interés que sea accesible a este tipo de empresas, al tiempo que se le dota al Promipyme de más recursos para pueda elevar, a través de sus diferentes programas, proyectos e iniciativas de desarrollo empresarial, elevar la contribución que realiza en procura de la expansión del sector.
Finalmente, las mipymes están emplazadas a votar en estas próximas elecciones presidenciales, por aquel partido político/candidato que continúe la lucha contra la corrupción, que frene la impunidad, que le interese realizar las reformas estructurales pendientes, tales como la de la seguridad social y la reforma fiscal.
En definitiva, las mipymes deberán votar por aquel candidato que las haga suyas, no desde el punto de vista teórico y/o de una declaración de buenas intenciones, sino desde la acción concreta, a partir de la implementación de políticas públicas transformadoras del sector, que las lleve a aumentar su productividad y también sus niveles de competitividad.











