A sus 16 años, la vida de Ivonne cambió para siempre: se convertiría en madre. Cursaba el segundo de bachillerato en un liceo de Santo Domingo y tenía unos amoríos con un joven del barrio que recién tenía 18 años. Era una relación “legal”, ya que sus familias lo sabían y les era fácil pasar mucho tiempo juntos.
Siendo la menor de cuatro hermanos, y viviendo con su abuela, confiesa que la rebeldía de la edad y la poca presencia de sus padres fueron factores influyentes. “Yo me creía superpoderosa a esa edad, que podía controlar mi vida y actuar como adulta. Creo que, si por lo menos mi papá hubiese estado más presente con mano dura, las cosas hubieran sido diferentes”, expresa.
Ivonne cuenta, en una entrevista para elDinero, que ni siquiera tenía conciencia de la responsabilidad que correspondía iniciar una vida sexual, y mucho menos la de tener un bebé, ya que no contó con una educación sexual adecuada.
Una vez confirmado su embarazo, explica que se enfrentó al rechazo de su familia. Su madre deseaba “darle un remedio” para que le llegara el periodo y su abuela quería “casarla” para que su pareja asumiera la responsabilidad, mientras ella no sabía qué debía hacer.
Entre la tristeza por irse de su casa, confusión por no saber qué hacer e incertidumbre por lo que le esperaba, se mudó a casa de la familia de su novio donde tuvo a su bebé Raynel. Señala que dejó la escuela para poder tener a su hijo, y aunque luego de un año logró retomar sus clases, comenta que no fue nada fácil culminar sus estudios secundarios con un niño pequeño y los retos que implica ser madre.
La historia de Ivonne es una de tantas que viven las adolescentes que quedan embarazadas. El embarazo en adolescentes es un tema preocupante a nivel mundial. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año aproximadamente 21 millones de chicas de entre 15 y 19 años quedan embarazadas en las regiones en desarrollo y aproximadamente 12 millones de ellas dan a luz.
La OMS explica que, aunque globalmente la tasa de natalidad en la adolescencia ha disminuido de 64.5 nacimientos por cada 1000 mujeres en el 2000 a 41.3 por cada 1,000 mujeres en 2023, América Latina y el Caribe continúan teniendo las tasas más altas con 51.4 nacimientos por cada 1,000 mujeres, siendo superados sólo por África Subsahariana que tuvo 97.9 nacimientos por 1000 mujeres en 2023.
En República Dominicana, se registraron 4,484 embarazos en adolescentes en el primer trimestre de 2024, según los datos más recientes de la Oficina Nacional de Estadística (ONE). Si bien esta cantidad representa una disminución de un 26.58% en comparación con los 6,107 embarazos reportados en el mismo período de 2023, el análisis por provincias destaca áreas donde el embarazo adolescente sigue siendo una preocupación considerable y un reto en materia de desarrollo.
La provincia Peravia presenta una de las tasas más altas de embarazos en el país, con un 25.08%, seguida de Elías Piña con 24.87%, Dajabón con 24.83%, Pedernales con 23.89% y San Cristóbal con 22.64%, que también muestran altos índices. Estas regiones comparten características socioeconómicas y educativas que influyen en la prevalencia de esta problemática. Las zonas rurales y las comunidades con menores niveles educativos y de riqueza muestran mayores tasas de fecundidad adolescente.
La ONE señala que por cada 1,000 mujeres adolescentes entre 15-19 años ocurren 77 nacimientos y establece una relación entre el nivel educativo vs. tasa de fecundidad, indicando que mientras aumenta el índice de riqueza y el nivel educativo, las tasas de fecundidad en adolescentes disminuye.
Pobreza
La Organización Mundial de la Salud señala en su artículo “Embarazo en la Adolescencia”, que los niveles de fertilidad en adolescentes en los países de ingresos medianos-bajos tienden a ser más altos entre aquellos con menos educación o de bajo nivel económico.
Los avances en la reducción de embarazos en menores han sido lentos entre estos grupos vulnerables, lo que ha llevado a una creciente desigualdad.
El artículo explica que existen varios factores que influyen en el número de embarazos en edad temprana.
Entre estos, el matrimonio infantil, donde niñas se ven forzadas a casarse y tener hijos; la dificultad de acceso a métodos anticonceptivos o la falta de recursos para costearlos y la violencia sexual. Según estimaciones una de cada 20 niñas de 15 a 19 años ha experimentado relaciones sexuales forzadas durante su vida por parte de personas distintas de su pareja.











