En 2025, las empresas enfrentan un panorama desafiante, pero también lleno de oportunidades. Así lo expresó Marcial González, managing director y partner de Boston Consulting Group (BCG) en Centroamérica y el Caribe, plantea cinco dinámicas clave que los presidentes y gerentes generales deben considerar para navegar este entorno, especialmente en Latinoamérica y Centroamérica.
Dijo que esas dinámicas fueron influenciadas por el Foro Económico Mundial en Davos, y que buscan ayudar a los directivos a enfrentar los desafíos globales con una visión estratégica.
La primera de estas dinámicas es el impacto de las medidas en el ámbito de la geopolítica, particularmente en lo que respecta a las tarifas comerciales y las relaciones internacionales. Resalta que el aumento de tarifas en economías como Estados Unidos, China, Canadá y México, así como los recientes cambios en la Unión Europea (UE), están generando tensiones en el comercio global. Este cambio en el entorno competitivo obligará a las empresas a replantearse sus modelos de negocio, ya que las industrias deben evaluar cómo estas políticas afectarán no solo sus costos, sino también su posicionamiento frente a competidores globales.
Planteó que, a nivel regional, en Latinoamérica, muchos empresarios creen que estos cambios no les afectan directamente, el mundo está cada vez más interconectado. Recomienda que las empresas realicen un análisis de su entorno y generen escenarios de probabilidad sobre cómo podrían verse afectadas por aumentos o reducciones en las tarifas comerciales.
Además, señaló que las compañías deben pensar a largo plazo, no solo en la coyuntura actual, sino en la sostenibilidad y en las oportunidades que pueden surgir al formar alianzas estratégicas con países menos involucrados en estas tensiones, como los del Global South, el cual es un término utilizado para describir un grupo de países que comparten características políticas, económicas y geopolíticas. A menudo se utiliza para referirse a regiones de África, Asia y América Latina.
La segunda dinámica que el experto recalcó es la inteligencia artificial (IA), sobre la que dijo dejó de ser una curiosidad tecnológica para convertirse en un factor estructural de las compañías. Destacó que mientras que muchas empresas en Latinoamérica han comenzado a experimentar con la IA, el verdadero desafío es lograr que esta tecnología se integre de manera efectiva en los procesos operativos y estratégicos. “La clave no es hacer pequeños experimentos aislados, sino adoptar un enfoque estructural que permita escalar los beneficios de la IA”, afirma.
Destacó que la tercera clave es el cambio climático. “Aunque es un tema ampliamente discutido desde hace años, cada vez cobra una relevancia mayor en la agenda global”, agregó. Asimismo, dijo que en países desarrollados como los de la Unión Europea (UE), Japón y China, hay una fuerte presión para acelerar la transición energética hacia fuentes más limpias. Sin embargo, resaltó que actualmente en Estados Unidos, se está presentando una tendencia a retroceder en esta agenda.
González explicó que Latinoamérica juega un papel clave en la transición energética, pues posee una abundancia de recursos naturales para esta transformación.
No obstante, las empresas deben ser conscientes de los riesgos que el cambio climático representa para ciertas industrias, como la de materiales de construcción, energía y alimentos. “Es fundamental que las compañías mantengan su enfoque en lo que sus clientes demandan y no se pierdan en la incertidumbre política global”, advirtió. Además, destacó la importancia de crear alianzas tanto con gobiernos como con el sector privado para enfrentar los desafíos derivados del cambio climático.
El experto resaltó que la cuarta clave es la ventaja competitiva, un concepto que, en tiempos de incertidumbre, se ve continuamente desafiado. Recalcó que, ante el entorno incierto y las numerosas variables, como las tarifas comerciales y el cambio climático, las empresas deben repensar sus modelos de negocio para asegurar su sostenibilidad. “No se trata solo de reducir costos de manera superficial”, enfatizó. “Las compañías deben repensar sus procesos y transformarse internamente para crear una cultura de eficiencia que sea sostenible a largo plazo”, agregó González.
En cuanto a la quinta y última clave resaltó que es la incertidumbre global y que la misma es una de las dinámicas que más afectará a las empresas en 2025. Subrayó que en un mundo donde los cambios políticos, tecnológicos y ambientales ocurren a una velocidad sin precedentes, las empresas deben ser capaces de adaptarse rápidamente. González explicó que si bien la incertidumbre es inevitable, lo que marcará la diferencia es cómo las empresas se preparan para ella. “El futuro nunca está completamente claro, pero lo que sí pueden hacer las empresas es construir escenarios, anticiparse a los posibles cambios y estar preparadas para adaptarse rápidamente”, agregó.
Enfatizó que los líderes empresariales deben estar atentos a las señales del entorno y actuar con agilidad, sin perder de vista sus objetivos estratégicos a largo plazo. “Aunque la incertidumbre nunca desaparecerá, la preparación y la capacidad de adaptación marcarán la diferencia entre las empresas que sobrevivan y las que se queden atrás”, indicó González.










