La firma digital en República Dominicana no es una imagen de la firma manuscrita pegada en documento en formato PDF. Se trata de una herramienta tecnológica que permite identificar con certeza legal al autor y asegurar que el contenido permanezca inalterado desde su creación.
Este mecanismo, regulado por la Ley 126-02, puede solicitarse a través de la Cámara de Comercio y Producción de Santo Domingo (CCPSD), la cual está certificada por el Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (Indotel).
Durante una entrevista con elDinero, el vicepresidente ejecutivo de la CCPSD, Fantino Polanco, expresa que la firma digital se erige como una solución fundamental que permite suscribir contratos, facturas y declaraciones a distancia con total validez legal.
“Al eliminar la necesidad de mensajeros o traslados físicos, esta herramienta garantiza que la identidad del firmante es auténtica y que el proceso es seguro”, indica.
Polanco destaca que la facturación electrónica en el país fortalece la cultura de la firma digital, esto así porque los contribuyentes que emiten comprobantes fiscales deben contar con esa facilidad.
Según él, la Dirección General de Impuestos Internos (DGII) tiene registradas 700 empresas grandes con facturación electrónica y aproximadamente 10,000 contribuyentes pequeños y medianos. Esto significa que esa cantidad de personas son emisores de firma digital. De hecho, la entidad recaudadora tiene el objetivo de alcanzar a 400,000 contribuyentes para que facturen de forma electrónica.
Asimismo, Polanco favorece la creación de paquetes de descuentos para micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) con el objetivo de que adopten la firma digital, al tiempo de brindarles capacitación.
De hecho, vio positiva la creación de incentivos para las empresas que adopten estos certificados. “Más allá de su respaldo legal, el gran incentivo es la priorización de trámites. Al operar digitalmente, la empresa le ahorra costos operativos al Estado (espacio físico, energía, personal). Ese ahorro debería traducirse en beneficios para el contribuyente”, resalta.
Adopción
“La adopción de esta tecnología por la administración tributaria motivará a bancos, universidades y hospitales a dar el salto. No es solo un cambio técnico, es el inicio de una nueva cultura digital en nuestro día a día”, afirma.
Para el ejecutivo, la implementación de la firma digital facilitará los negocios, eficientizando las condiciones del mercado de venta, de compra, de disposición de la mercancía, así como de disposición del servicio. Esto, de acuerdo con Polanco, no solo permite reducir tiempos, sino la cantidad de papeles, contribuyendo al medioambiente.
La CCPSD ofrece certificados de firma digital en un plazo de 12 horas, no solo a personas físicas, sino a empresas, instituciones, así como para facturación electrónica. “Lo que propugnamos es la inmediatez. Ya sea un contrato, una promesa de venta o una cotización, con la firma digital el negocio se cierra al instante. Eliminamos la mensajería, el tráfico y las esperas; puedes tener una reunión virtual, acordar los términos y firmar en ese mismo momento”, precisa.
Polanco detalla que la adopción de la firma digital es una decisión de rentabilidad. Él enfatiza que, al digitalizar los procesos, las empresas se ahorran una cadena de costos innecesarios, desde la impresión hasta el transporte de documentos.
Considera que la implementación de firma digital coloca a Quisqueya a la vanguardia con sus pares en América Latina, ya que le da la posibilidad de interactuar con sus homólogos a empresarios, emprendedores e instituciones privadas y públicas.
De acuerdo con el ejecutivo, los dominicanos pueden hacer negocios con otros Estados sin necesidad de gastar en viajes y hospedajes, pero, además, se abre la posibilidad de mayor inversión y más negocios, gracias a que la autoridad nacional reconoce la validez de la firma digital.
Datos de la Cámara de Comercio y Producción de Santo Domingo establecen que el año pasado se emitieron 9,035 certificados de firma digital, de los cuales 7,299 correspondieron a facturación electrónica (81%), 883 a personas físicas (10%), así como 853 a instituciones (9%).
Solo en enero de este año se emitieron 907 certificados. De ese total, 760 eran de facturación electrónica, equivalente a un 83%. Al comparar enero de este año con el mismo mes de 2025, el crecimiento fue de 135%, o sea, 521 certificados más. De hecho, la estimación para el cierre de 2026 sería de un 25% más respecto al año anterior.
Seguridad
Polanco enfatiza que la institución cuenta con una plataforma tecnológica que asegura la integridad de la firma y que no sea refutada. Sostiene que esta solución es completamente segura, ya que el proceso incluye validación de identidad mediante la grabación en video y la asignación de un certificado digital con claves criptográficas pública y privada.
Desde la CCPSD se trabaja para eliminar los riesgos de fraude, sin embargo, en caso de que perpetre uno, existen instrumentos legales, así como los canales judiciales para impugnar esa firma.
Considera que es fundamental que los proveedores de firma cualificada brinden un servicio de calidad, pero, también, que sea seguro. Esto, según sus palabras, se traduce en confianza de los clientes, y a su vez, beneficia el cambio de cultura.
Al preguntársele sobre los sectores con mayor adopción de firma digital, Polanco responde que comercio ha sido el más destacado, debido a la facturación electrónica. Además, los sectores construcción y turismo, que llevan a cabo operaciones internacionales. También, están los sectores bancario e inmobiliario, así como universidades.
Precios y requisitos
El certificado de firma digital en República Dominicana cuesta US$29.95 por un año, monto que convertido en pesos, según la tasa de cambio del Banco Central del 4 de marzo, es de RD$1,775.44. Asimismo, el precio del certificado para dos años es de US$49, que convertido a la moneda nacional es de RD$2,904.72.
Para solicitarlo, se requiere el nombre completo de la persona, documento de identidad (cédula o pasaporte), país de origen del suscriptor, correo electrónico, entre otros.













