El primer trimestre de 2025 ha traído consigo un panorama económico desafiante para República Dominicana.
Aunque no es momento de encender las alarmas, el crecimiento económico, que en el mismo período de 2024 alcanzó un sólido 4.5%, se ha reducido a un 2.7% este año.
Este descenso refleja un entorno internacional marcado por tensiones comerciales, políticas arancelarias agresivas y persistentes problemas geopolíticos que han afectado la dinámica de los mercados globales.La política arancelaria de Donald Trump, que ha desencadenado una guerra comercial, ha generado incertidumbre en los mercados internacionales.
Este contexto, hay que señalarlo, podría afectar las exportaciones dominicanas y ha incrementado los costos de importación, impactando negativamente sectores clave como la manufactura y el comercio.
Además, los problemas geopolíticos han exacerbado la volatilidad económica, dificultando la planificación y ejecución de inversiones tanto públicas como privadas. En el caso del turismo, es harto conocido que el flujo ha caído, principalmente desde Estados Unidos y Canadá.
La ralentización del crecimiento debería servir como un llamado de atención para las autoridades dominicanas. Aunque organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial han destacado la resiliencia de la economía del país, es evidente que el modelo económico actual necesita adaptarse para enfrentar los choques externos con mayor eficacia.
Reformas profundas en el aparato productivo y el modelo económico son esenciales para garantizar un crecimiento sostenible. Es necesario diversificar la economía, fortalecer sectores estratégicos como la tecnología y la agroindustria, y la mejora de la productividad laboral.
Además, es crucial seguir implementando políticas fiscales y monetarias que promuevan la estabilidad macroeconómica y reduzcan la dependencia de factores externos.
A pesar de los desafíos, la economía dominicana ha demostrado una capacidad notable para recuperarse de episodios de ralentización. Sectores como la construcción, que registró un crecimiento interanual del 14.5% en marzo, y la intermediación financiera, con un incremento del 11.3%, son ejemplos de cómo el país puede aprovechar sus fortalezas para impulsar el crecimiento.









