El jefe del Departamento de Política Monetaria del Banco Central, Joel González, expresó su preocupación por la posibilidad de que la inflación global continúe subiendo, como consecuencia de las expectativas o incertidumbre generadas por la política arancelaria de Estados Unidos.
Durante su participación en el Congreso Internacional de Finanzas y Auditoría (CIFA) y el Seminario Latinoamericano de Contadores y Auditores (Seletca), titulado “Del riesgo a la resiliencia: estrategias clave para la evolución financiera y la auditoría moderna”, organizado por la Asociación de Bancos Múltiples de la República Dominicana (ABA), González ve la inflación global como un elemento a seguir tomando en cuenta.
Sostiene que viene un choque inflacionario posiblemente relacionado con los nuevos aranceles, los cuales serán asumidos por el consumidor final o la empresa. Refiere que, de por sí, ya la inflación venía bastante alta en Estados Unidos.
Recordó que Estados Unidos, luego de la pandemia, alcanzó una inflación de alrededor de 9% en 2022, a pesar de que su meta es de 2.0%. Destacó que aún no ha podido retornar hacia su objetivo meta, manteniéndose entre 2.5% y 3.5%.
Respecto a qué implican estas condiciones para las decisiones de política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos, González explica que esa entidad tiene un mandato dual, a diferencia de la mayoría de los bancos centrales del mundo, como es de República Dominicana cuya función es la estabilidad de precios.
Refiere que en esos casos hay dos metas que compiten: un mercado laboral bastante fuerte con un objetivo de pleno empleo y otro de estabilidad de precios. Como se ha visto, aún no hay señales de debilitamiento de la demanda de puestos de trabajo y por el lado inflacionario este indicador se mantiene persistentemente por encima de la meta y lo que se espera, refiere, es que se desvíe un poco más.
“La Reserva Federal tiene las manos atadas porque no tiene motivos por el lado del mercado laboral para reducir las tasas de interés. Si lo hiciera antes de tiempo, estaría exacerbando las presiones inflacionarias, por lo que ese desvío que se proyecta pudiera volverse más permanente”, destaca.
Es en este contexto, la Reserva Federal ha tenido que postergar los recortes previstos para este año. En este sentido, cuando se ve que apenas se verían dos rebajas a partir de septiembre, que sería de apenas 50 puntos básicos, significa que hay mucha incertidumbre al respecto.
Indica que algunos miembros del consejo directivo de la Reserva Federal proyectan que pudiera ser que no haya ninguna reducción en este año en las tasas de interés, sobre todo porque habría que esperar cuál sería el impacto inflacionario de los aranceles.













