La estabilidad económica y financiera a largo plazo de República Dominicana está relacionada a la sostenibilidad ambiental y a la mitigación del cambio climático.
Fenómenos climáticos extremos, cada vez más frecuentes, amenazan la viabilidad de proyectos de inversión y la solidez empresarial, generando un impacto directo en las entidades de intermediación financiera (EIF). Ante este panorama, ¿cuán preparado está el sector bancario dominicano para abrazar la taxonomía verde?
Un reciente informe, de la Superintendencia de Bancos (SB), en colaboración con la Corporación Financiera Internacional (IFC), el Banco Mundial y el Gobierno de España, revela avances significativos.
El estudio, titulado “Informe final del programa piloto de la Taxonomía Verde de la República Dominicana”, señala que la totalidad de las EIF participantes en el piloto han integrado políticas ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) en su planificación estratégica.
Un 83% de estas instituciones ya cuenta con planes o se encuentra en proceso de adaptar sus carteras crediticias para alinearse con los criterios de la Taxonomía Verde.
De las seis EIF evaluadas, un total de 7,545 operaciones de crédito fueron analizadas bajo el Sistema de Administración de Riesgos Ambientales y Sociales (SARAS) o por tratarse de créditos verdes. De estas, 2,460 operaciones, representando aproximadamente el 33%, fueron clasificadas como elegibles según la Taxonomía. Estas operaciones elegibles suman un monto aprobado de RD$158,000 millones, lo que equivale al 37% del total de crédito evaluado, abarcando las facilidades vigentes hasta abril de 2024.
Por sectores
Al analizar las operaciones elegibles evidencia una concentración en sectores clave como la construcción, la industria y el transporte.
Si bien los sectores de energía y agua presentan un menor número de operaciones, su impacto en términos de monto aprobado es importante.
En particular, el sector de la construcción lidera con RD$70,468 millones distribuidos en 1,584 créditos elegibles, desglosados en un 72% para la construcción de nuevos edificios, un 15% para la renovación de edificaciones y el restante para medidas individuales y servicios profesionales.
Por otro lado, el sector energético, a pesar de contar con solo 109 operaciones de crédito elegibles, destaca por un monto promedio significativamente alto de RD$520 millones. Esta cifra se explica por la naturaleza de sus clientes, mayoritariamente grandes corporativos (55%).
Desafíos pendientes
A pesar de las mejoras en la adopción de criterios ambientales y sociales de las EIF, el informe del piloto subraya la existencia de brechas y limitaciones que obstaculizan una implementación plena.
Entre los principales desafíos se encuentran la necesidad de fortalecer las capacidades técnicas para la estructuración de productos financieros verdes y la adecuación de los sistemas de información para permitir una clasificación y seguimiento eficientes de los créditos verdes.
Asimismo, se identificó que las EIF no recopilan de manera sistemática la información requerida para evaluar con precisión la alineación de sus operaciones con los criterios de la Taxonomía.
Indica que esta carencia dificulta una valoración integral del desempeño crediticio en términos de sostenibilidad. La adopción efectiva permitirá acceder a nuevas fuentes de financiamiento internacional, optimizar la gestión de riesgos ambientales y climáticos.
Desarrollo sostenible
La Superintendencia de Bancos (SB) resalta que la adopción efectiva de la Taxonomía Verde representa una oportunidad estratégica para el sector financiero dominicano.
Agrega que esta permitirá acceder a nuevas fuentes de financiamiento internacional, optimizar la gestión de riesgos ambientales y climáticos, y contribuir de manera decisiva al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) del país.













