Está más que sobreentendido que el Banco Central, por su naturaleza y enfoque, siempre tiene los sensores activados para saber si alguna variable macroeconómica, como es la tasa de cambio, se sale del redil.
Fue lo que recientemente sucedió. La tasa de cambio, con un impacto directo en los costos de producción y en toda la cadena de valor, comenzó a subir y a marcar una tendencia que, evidentemente, no estaba en los planes de las autoridades. Ponerle freno era un imperativo.
El gobernador del Banco Central, Héctor Valdez Albizu, está seguro de lo que sucederá este año.
Por lo menos, sus palabras ofrecen un nivel de certidumbre que garantizan un desempeño económico favorable, a pesar del entorno volátil y retador, principalmente para economías pequeñas como la dominicana.
El líder de la política monetaria, ahora con un reglamento cambiario que le da mayor poder de acción, tiene los ojos bien puestos sobre cualquier desviación inusual del mercado, por mínima que sea.
La vigilancia de la tasa de cambio, otrora estrecha porque sí, ahora alcanza niveles que superan cualquier esquina y agente relevante del mercado. La aspiración, al parecer, es a no dejar cabos sueltos y defender la cotización real de la moneda estadounidense.
Un segundo punto del reglamento de referencia habla, incluso, de lineamientos de conducta aplicables a todos los participantes del mercado cambiario, acción que tendría como objetivo único garantizar una mejor ejecución de las operaciones cambiarias.
¿Lineamientos de conducta aplicables a todos los participantes del mercado cambiario? Esto debería ser explicado con más detalle por las autoridades monetarias.
Por supuesto, es entendible que se quiera evitar cualquier asomo de especulación por quienes, sin alma y sin amor por la patria, piensan sólo en sus intereses. La autoridad monetaria debe estar siempre vigilante.
Lo que buscan las autoridades, según se colige, es beneficiar a los clientes, garantizar mejores precios, velocidad en la ejecución de las órdenes de compra y venta de divisas, así como transparencia. Esto queda claro.
Queda lo suficientemente claro que las autoridades monetarias han actuado de manera proactiva y han hecho lo correcto por la estabilidad.





