Durante décadas, el océano ha sido percibido principalmente como un espacio de extracción y contemplación, un lugar del que obtenemos recursos, al que acudimos por turismo o al que miramos embelesados desde la costa.
Pero en los últimos años se ha producido un cambio de paradigma, el mar ha pasado de ser un telón de fondo a ocupar un lugar central en la conversación económica y política global. Lo que antes se limitaba a unos cuantos foros especializados hoy marca la agenda de Naciones Unidas, gobiernos e inversores. Este cambio tiene nombre: economía azul.
La economía azul engloba todas las actividades económicas que dependen directa o indirectamente del océano, desde la pesca y el transporte marítimo hasta el turismo costero, las energías renovables marinas o la biotecnología. Según estimaciones de la OCDE y El Banco Mundial, este conjunto de sectores genera más de 2,5 billones de dólares estadounidenses al año, lo que lo situaría, si fuera un país, como la séptima economía más grande del mundo. Y las proyecciones son aún más ambiciosas, se espera que su valor se duplique para 2030, impulsado por la innovación tecnológica, la transición energética y la necesidad urgente de modelos de desarrollo más sostenibles.
Para los Estados Insulares en Desarrollo (SIDS), como es el caso de República Dominicana, la economía azul no es simplemente una estrategia, es una cuestión de supervivencia y oportunidad. Estas naciones dependen profundamente de sus recursos marinos y costeros, pero al mismo tiempo enfrentan vulnerabilidades extremas frente al cambio climático. La subida del nivel del mar, la pérdida de biodiversidad o el colapso de pesquerías tradicionales amenazan directamente nuestras economías; apostar por la economía azul significa diversificar fuentes de ingreso, generar empleo local y aumentar la resiliencia económica frente a un futuro incierto. Significa, en muchos casos, pasar de ser territorios que reaccionan al cambio a convertirse en protagonistas de nuestro propio desarrollo.
Y este cambio no se limita al sector económico, también se está gestando en las aulas, los laboratorios y los centros de innovación. Cada vez más universidades y centros de investigación lanzan programas especializados en economía azul, biotecnología marina, gestión costera y energías renovables oceánicas.
Las nuevas generaciones están encontrando en este sector no solo un campo de estudio, sino una carrera con proyección internacional y sentido de propósito. Florecen, de esta forma, alrededor del mar, nuevos ecosistemas de innovación, con startups que crean biomateriales a partir de algas, comunidades que restauran sus costas e iniciativas que buscan capturar carbono en el océano. La economía azul ha dejado de ser un sector marginal para convertirse en un movimiento que está redefiniendo nuestra forma de entender el desarrollo.
A través de mi trabajo en SOS Carbon y SOS Biotech he tenido la suerte de acompañar esta transformación desde dentro. En los últimos años, he podido ver como la discusión internacional ha pasado de definiciones a estrategias; ya no se trata de explicar qué es la economía azul, sino de decidir cómo invertir en ella, cómo multiplicar las soluciones locales y cómo integrar la ciencia marina en la estrategia económica nacional e internacional. Desde la recolección y valorización de biomasa invasora como el sargazo, hasta el desarrollo de productos biotecnológicos con potencial global, hemos visto cómo el océano puede ser motor económico sin dejar de ser fuente de vida.
La economía azul ha dejado de ser una promesa para convertirse en una realidad que ya está reconfigurando políticas públicas, mercados y vocaciones profesionales; realidad, especialmente crucial en el caso de los Estados insulares, para los cuales supone una posibilidad económica capaz de asegurar su futuro en un mundo en transformación. Navegar esta ola no significa dejarse llevar por la corriente, sino entender su fuerza y remar con inteligencia hacia un nuevo horizonte donde el mar deje de ser un telón de fondo y asuma, por fin, un papel protagonista.








