El gobernador del Banco Central, Héctor Valdez Albizu, ha admitido que este 2025 ha sido un año de desafíos y retos importantes, provenientes, en su mayoría, de un entorno internacional con alta complejidad.
Como en otras ocasiones, en consonancia con su afirmación, hemos enfrentado las adversidades con determinación, reafirmando la resiliencia de la economía dominicana y superando las dificultades. Queda claro, entonces, que el verdadero motor de nuestra economía es su capital humano, partiendo la fuerza, el talento, el compromiso y la capacidad de innovar de los dominicanos.
República Dominicana ha mostrado una notable capacidad de adaptación ante choques externos en el orden comercial, condiciones financieras globales cambiantes y volatilidad de mercados. En este marco, el crédito accesible para empresas y hogares se mantiene como un ancla de estabilidad.
Según el Valdez Albizu, a la fecha se han colocado recursos por valor de RD$66,000 millones de los RD$81,000 millones aprobados por la Junta Monetaria, una señal de que la política macroprudencial se traduce en oportunidades reales para la economía.
La estabilidad de precios, con una inflación interanual a septiembre de 3.76% y permanecer en el rango meta de 4.0% ± 1.0% durante los últimos 29 meses, acompaña la confianza de consumidores y empresarios. En paralelo, el PIB real acumula un crecimiento de 2.2% en enero–septiembre de 2025, alentando a sectores estratégicos como la manufactura, que crece 1.7%, y las zonas francas, con 1.8% de expansión.
El turismo sigue dando muestras de que es un pilar de la economía. En enero-septiembre se recibieron 8.6 millones de visitantes e ingresos por US$8,500 millones. Por el lado de las remesas, el total llegó a US$8,900 millones.
Las exportaciones alcanzaron los US$11.6 mil millones entre enero y septiembre y la inversión extranjera directa totalizó los US$4,000 millones en ese periodo y podría superar US$4,800 millones al cierre de 2025, suficiente para cubrir un déficit de cuenta corriente estimado en 2.5% del PIB.
Lo que sí se nota, a pesar de la resiliencia, es que el crecimiento ha sido revisado a la baja en este año, lo cual, para ser transparente, es lo prudente. Es un imperativo seguir fortaleciendo la educación, la innovación, la inversión privada responsable y la colaboración público-privada para consolidar un crecimiento inclusivo y sostenible.





