Desde el principio de la gestión, ahora gestiones, de gobierno de Luis Abinader y el PRM, se hizo notar la lentitud del Estado en la ejecución de obras de infraestructura.
Esto sumado a una constante reducción relativa en los montos para inversión, mientras se incrementa el gasto corriente. Así, el Presidente se ha dejado entrampar en un gasto corriente que ahora se le hace difícil recortar.
Mientras tanto, en diversas comunidades del llamado Gran Santo Domingo y del interior del país, crecen las quejas de ciudadanos porque se han cansado de ver obras en proceso que nunca terminan y, por el contrario, entorpecen la cotidianidad de la gente.
Se podría argumentar que hay otras tantas obras que sí han sido terminadas, y que bueno que sea así. Pero, para los pueblos, lo que se nota no es lo que está bien, porque eso se convierte en obvio, lo que sale a relucir es lo que anda mal; y ahora, eso parece que se nota más. Entiéndanlo y atiéndanlo.
