República Dominicana necesita avanzar hacia un sistema nacional de desarrollo del talento que articule la educación, la formación profesional, las universidades, las empresas, la ciencia, la innovación y las políticas públicas para responder a los cambios tecnológicos y del mercado laboral.
Así lo planteó el economista Franklin Vásquez durante la conferencia “Formación profesional: tendencias globales y pensamiento estratégico de cara al futuro”, impartida en la sede del Instituto Nacional de Formación Técnico Profesional (Infotep).
Vásquez sostuvo que el desafío de la próxima década ya no será fortalecer instituciones de manera aislada, sino integrarlas en un sistema de aprendizaje permanente.
El economista explicó que, tras analizar la evolución de la formación profesional desde 1960 hasta 2026 y comparar los modelos de Europa, Asia, Norteamérica y América Latina, identificó que ningún país ha logrado integrar en un solo sistema la educación preuniversitaria, la formación profesional, las universidades, la ciencia, la innovación, las empresas y la política industrial.
“El desafío de la próxima década ya no será fortalecer esas instituciones, sino construir un sistema nacional de desarrollo del talento”, afirmó.
Vásquez indicó que el paradigma de la formación también ha cambiado. Mientras antes se concebía estudiar una profesión para toda la vida, ahora el aprendizaje debe ser permanente, con procesos continuos de actualización y adaptación a los cambios tecnológicos.
Añadió que la transición hacia la denominada industria 5.0 desplaza el enfoque exclusivamente tecnológico hacia un modelo centrado en las personas, la sostenibilidad y la resiliencia, sin que ello implique la desaparición del talento humano.
El economista sostuvo que la inteligencia artificial no eliminará todos los empleos, pero sí obligará a trabajadores, empresas e instituciones educativas a desarrollar nuevas capacidades para convivir con estas herramientas.
A su juicio, el activo más importante ya no será la información, sino el criterio para interpretarla. “El activo más importante del futuro no será la información; será el criterio”, expresó.
Asimismo, advirtió que la competitividad de un país depende de la capacidad de coordinar el sistema educativo con el aparato productivo. Señaló que disponer de tecnología, inversión o universidades de calidad resulta insuficiente si las instituciones no aprenden de manera conjunta y no existe liderazgo colaborativo entre el Estado, las empresas y la academia.












