En los dos artículos anteriores de esta serie vimos que cerca de 76% de la cartera de cualquier administradora de fondos de pensiones (AFP) dominicana es renta fija que la administradora compra de forma directa -sobre todo deuda del Estado y del Banco Central-, y que ese bloque se mueve al ritmo del mismo ciclo de tasas para las siete administradoras por igual.
Eso sugiere que el rendimiento bruto tiende a parecerse entre una AFP y otra, aunque el 24% restante -fideicomisos y fondos cerrados, cuyo desempeño depende del fondo específico y su año de vigencia- sí puede introducir diferencias reales entre administradoras. Lo que no varía según la composición de cada cartera, y que la AFP decide de forma directa, es la comisión que te cobra por gestionar ese dinero.
¿Cómo se cobra hoy? Desde la reforma introducida por la Ley 13-20 (febrero de 2020), todas las AFP cobran un único tipo de comisión: un porcentaje anual sobre el saldo acumulado en tu cuenta, no sobre tu sueldo. La ley fijó un cronograma de reducción gradual -de hasta 1.20% anual en 2020 hasta 0.75% en 2029-, y en 2025 la comisión efectiva rondó 0.95% del saldo administrado (periódico Diario Libre, Infobae, con datos de Sipen).
Es una comisión silenciosa: no aparece como un descuento en tu recibo de nómina, sino que se resta directamente del rendimiento que ves reflejado en tu cuenta. “Si el activo que domina la cartera es prácticamente el mismo entre AFP, el rendimiento bruto tiende a ser parecido. Lo que varía es la comisión”.
¿Cuánto representa esto en pesos? Las siete AFP recaudaron más de RD$11,500 millones en comisiones durante 2025 -un mes de diciembre por sí solo aportó RD$1,109.6 millones, el monto mensual más alto del año- y otros RD$6,054.24 millones durante el primer semestre de 2026 (Diario Libre, Infobae, proceso.do, con datos de la Sipen). La concentración es alta: Popular, Crecer y Siembra reunieron 76.6% del total en 2025, y en el primer semestre de 2026 apenas cuatro administradoras concentraron 94.7% de todas las comisiones cobradas.
Al cruzar las cifras de comisión y patrimonio de estas tres grandes AFP, calculo una tasa efectiva cercana a 0.88% del saldo gestionado para cada una, muy parecida entre sí, pero por debajo del promedio del sistema (0.95%). A mi juicio, eso sugiere que las AFP más pequeñas cobran, en proporción, más que las tres líderes, aunque no dispongo del dato AFP por AFP para confirmar con precisión.
La semana pasada ocurrió un episodio que ilustra, mejor que cualquier explicación abstracta, porque vale la pena verificar antes de alarmarse. El 17 de julio de 2026, la Superintendencia de Pensiones (Sipen) emitió la Resolución 514-26, que elevó de 0.15% a 0.20% anual el límite de una comisión (un aumento relativo de 33%).
Al menos un medio lo reportó inicialmente como un alza general a la comisión que cobran las AFP a todos los afiliados. Sipen tuvo que salir a aclarar: ese aumento aplica únicamente a la comisión que cobra AFP Reservas por administrar el Fondo de Solidaridad Social -que garantiza una pensión mínima a afiliados de bajos ingresos- y no toca en absoluto el saldo de las cuentas individuales de capitalización. A mi juicio, es un recordatorio de que, “hasta una cifra que suena alarmante merece la pregunta más simple antes de repetirla: ¿a cuál fondo se refiere exactamente?”
Para el afiliado, la implicación práctica es directa. En la parte de la cartera donde las AFP se parecen más entre sí -la renta fija ligada al ciclo de tasas-, la comisión es la variable que sí conviene comparar antes de decidir un traspaso, es decir, cambiarte de una AFP a otra.
Es, a mi juicio, el número que la mercadotecnia de cada AFP menos destaca y el que más debería pesar en la decisión de un afiliado informado, sin perder de vista que el otro 24% de la cartera -los fondos cerrados- sí puede introducir diferencias reales de rendimiento entre administradoras.
Para el sistema en su conjunto, la discusión no está cerrada. El propio equipo técnico que redactó la Ley 87-01 que crea el Sistema Dominicano de Seguridad Social ha propuesto reducir la comisión más rápido de lo que marca el cronograma actual, atado al ritmo de aumento de la cotización a la cuenta de capitalización individual. Es un debate legítimo sobre cómo repartir, entre el afiliado y el administrador, el costo de gestionar un sistema que hoy mueve más de un billón de pesos.





