El cambio climático no solo modifica las condiciones en las que crecen los cultivos, también puede alterar las zonas donde resulta posible producirlos. El análisis de las tendencias climáticas permite identificar esos cambios y evaluar cómo afectan a cultivos específicos.
Esta explicación la dio Carolina Salazar, quien es especialista en fisiología vegetal y cambio climático, durante el simposio “Cambio Climático e Impacto en los Cultivos Agrícolas en República Dominicana”, celebrado en el Hotel Jaragua, donde presentó un estudio realizado en Chile que relacionó 30 años de información climática con las condiciones de las zonas vitivinícolas.
El estudio abarcó el período 1985-2015 y utilizó información de 47 estaciones meteorológicas ubicadas desde el norte hasta el sur de Chile, en las zonas donde se concentra la producción vitivinícola. El propósito fue identificar tendencias climáticas y relacionarlas con las condiciones que necesita un cultivo específico, en este caso la uva vinífera.
La especialista explicó que este tipo de análisis permite determinar qué está ocurriendo con el clima de una zona y cómo esos cambios afectan al cultivo. También permite establecer cuándo es necesario tomar medidas de manejo y evaluar la posibilidad de utilizar otras zonas que presenten condiciones más favorables.
En el caso presentado, los investigadores observaron cambios en las temperaturas mínimas, las temperaturas máximas y la precipitación durante el período estudiado. Esas variaciones permitieron detectar tendencias climáticas para las zonas vitivinícolas analizadas.
Salazar señaló que los cambios del clima también pueden generar oportunidades para mover determinados cultivos hacia zonas donde las nuevas condiciones sean más adecuadas. Como ejemplo, explicó que en Chile la viticultura se encontraba concentrada en determinadas zonas, pero investigadores instalaron un viñedo en un área más austral en búsqueda de un microclima.
Según la exposición, ese trabajo permitió contar con un viñedo ubicado en una zona más austral que las tradicionales áreas vitivinícolas chilenas. El caso fue presentado como un ejemplo de cómo el análisis climático puede orientar decisiones relacionadas con la ubicación de los cultivos.
La especialista también planteó que el cambio climático debe analizarse tomando en cuenta las características específicas de cada cultivo. La temperatura no tiene el mismo efecto sobre todas las plantas, por lo que resulta necesario considerar la temperatura óptima de cada especie y cuánto se alejan las condiciones de ese rango.
En América Latina y el Caribe, Salazar señaló que existen aumentos generalizados de la temperatura, además de eventos climáticos extremos y cambios en la precipitación que varían según la región. Para la agricultura, esto implica observar cómo esas modificaciones interactúan con las necesidades de cada cultivo.
El análisis también requiere considerar el momento en que ocurre cada evento. Una misma temperatura puede tener efectos diferentes dependiendo de si aparece durante la floración, la brotación o la cosecha, por lo que las condiciones climáticas deben relacionarse con las distintas etapas de desarrollo de la planta.









