La exportación puede convertirse en una vía para que las empresas dominicanas eleven sus estándares, amplíen sus mercados y evolucionen hasta convertirse en exportadores netos.
El planteamiento pertenece al vicepresidente ejecutivo de la Cámara de Comercio y Producción de Santo Domingo (CCPSD), Fantino Polanco, en entrevista con elDinero.
Según el ejecutivo, vender fuera del país obliga a las empresas a aumentar su capacidad productiva, cumplir requisitos, capacitarse y conocer las tendencias de los mercados internacionales. A su juicio, ese proceso también contribuye a que los negocios sean más formales y generen empleos formales.
Explicó que una empresa que logra colocar un producto en mercados exigentes adquiere capacidades que luego puede aplicar en otros destinos.
Citó como ejemplos un aguacate que ingresa a Estados Unidos, un champú que llega a Puerto Rico o un traje de baño fabricado en Moca.
Para el representante empresarial, la experiencia exportadora permite que las compañías conozcan las exigencias internacionales y mejoren sus procesos. Amplía su mercado y sus clientes. “Si todas nuestras empresas nacieran o decidieran después de nacidas en convertirse en exportadora, eso es futuro para estas”, señaló.
Encadenamientos
El vicepresidente ejecutivo de la CCPSD planteó que el país también debe formar exportadores a partir de los encadenamientos productivos. Explicó que muchos grandes exportadores comenzaron como suplidores de otras empresas y aprendieron los requisitos de los mercados externos.
En ese sentido, consideró que desarrollar proveedores locales dentro de cadenas de exportación puede ayudar a crear futuros exportadores. Un emprendimiento puede comenzar suministrando un componente a otra empresa y, con el tiempo, adquirir las capacidades para producir un bien completo o permanecer integrado en una cadena de mayor escala.
La asociatividad también puede reducir algunas barreras para los pequeños negocios. Señaló que un emprendedor que no puede consolidar una carga puede asociarse con otros productores para reunir mercancía y facilitar la operación logística. A esto se suma la necesidad de conocer las regulaciones de los mercados de destino.
En sectores como alimentos y bebidas, explicó, los obstáculos técnicos al comercio establecen requisitos relacionados con la salud y las características de los productos. Desconocer esas reglas puede dificultar el acceso a otros países.
Tecnología
El ejecutivo vinculó este proceso con la incorporación de herramientas de tecnología informática. Señaló que la inteligencia artificial ya tiene un acceso real y gratuito para los empresarios, pero consideró necesario pasar de las consultas básicas a aplicaciones que apoyen la toma de decisiones.
Entre los usos que mencionó están las proyecciones financieras, la estimación de ingresos, las necesidades de financiamiento y el análisis de costos para mejorar la productividad y la eficiencia.
“Escalemos el uso de la inteligencia artificial”, propuso, para incorporarla a los procesos de decisión e inversión. También destacó que estas capacidades deben extenderse a la formación y que que la CCPSD prepara, junto con Amazon Web Services y con instituciones del sector público, un programa de 50,000 becas para cursos virtuales gratuitos sobre inteligencia artificial generativa y computación en nube.
El programa, según explicó, incluye cursos de 30 minutos a 100 horas y está dirigido a ciudadanos de todas las edades. El lanzamiento está previsto para el 9 de septiembre.
Oferta ampliada
La apuesta por exportar ocurre en un contexto internacional marcado por cambios geopolíticos, aranceles e incertidumbre. Sin embargo, sostuvo que las empresas dominicanas continúan colocando productos en otros mercados.
Mencionó cosméticos, alimentos, cemento, varillas de acero, aparatos médicos y productos eléctricos entre los bienes que están llegando al exterior. A su juicio, esa actividad muestra que las empresas pueden seguir haciendo negocios aunque el escenario internacional sea cambiante.
El efecto de las exportaciones trasciende a las empresas. Al aumentar la producción, las compañías compran más materias primas, contratan trabajadores y generan actividad económica hacia otras áreas.
Por eso, Polanco resumió: “las exportaciones son una especie de generador de bienestar social”, al distribuir el impacto del crecimiento hacia sectores de la economía.
Autenticidad
La autenticidad del producto dominicano forma parte de su valor agregado. La manera de producir, las materias primas utilizadas y las capacidades desarrolladas localmente contribuyen a diferenciar lo que se fabrica en el país.
Ese valor también se construye mediante los encadenamientos productivos. Una empresa puede fabricar la caja, otra la etiqueta, otra los vasos y otra la tapa.
La participación de distintos proveedores locales permite que un mismo producto incorpore capacidades generadas en República Dominicana. Esta articulación entre empresas representa una ventaja competitiva que puede fortalecerse cuando los negocios locales logran integrarse a cadenas de producción y exportación.
La meta es que más empresas pasen de ser suplidoras a convertirse, con el tiempo, en exportadoras.








