El constante incremento y la alta participación de las mujeres en el ámbito académico de educación superior durante los últimos años también se viene reflejando, aunque a menor velocidad, pero de forma sostenida, con su presencia en el mercado laboral formal de República Dominica.
Así lo indican las estadísticas expresadas en la Encuesta Nacional Continua de Fuerza de Trabajo (ENCFT) que cada trimestre realiza el Banco Central dominicano. Esa data indica que, al cierre del año 2014, de los 1,853,785 empleos formales, las mujeres solo representaban el 42.6% con 789,696 puestos. En tanto, los hombres eran una amplia mayoría de 57.4% con 1,064,089 puestos.
Sin embargo, 11 años después, al término de 2025, las mujeres subieron su ponderación al 49.7% con 1,267,078 empleos formales de los 2,546,027 ocupados. Los varones, con una cantidad casi simular, solo superan a las damas en poco más de 10,000 empleos. Esto indica que, en poco más de una década, la participación de las mujeres ha aumentado en siete puntos porcentuales para prácticamente igualar a los hombres en la formalidad laboral.
Esa ponderación femenina también se expresa en las estadísticas de la Tesorería de la Seguridad Social (TSS), donde las mujeres aparecen ocupando poquito más del 48% de la oferta laboral formal ocupada.
La data más reciente de la TSS ubica la cantidad de cotizaciones de empleados formales en 2,561,722, de los cuales hombres son 1,331,641, con un 52%, y las mujeres suman 1,213,998 para un 48%. Esa data es a mayo de este año. Hace 11 años, la ponderación femenina era menor al 43%.
Academia y calidad
El incremento femenino en el mercado laboral formal tiene su origen en el hecho de que, a nivel académico, en educación universitaria, cada vez son más las mujeres, tanto de nuevo ingreso a academias de educación superior como de graduadas en diferentes profesiones.
Las estadísticas del Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MESCyT) están actualizadas hasta el año 2024. Indican que, en ese año las mujeres representan el 66.1% de la matrícula completa universitaria activa, con 434,873 estudiantes de los 520,524 activos. Los varones, con un 33.9% sumaban 176,651 estudiantes a esa fecha. Lo anterior indica que las mujeres representan dos tercios de la matrícula estudiantil (2 de cada 3 estudiantes activos).
Pero lo mismo sucede en los nuevos ingresos de ese mismo año, cuando se inscribieron 109,356 estudiantes, y de esos, 70,880 son mujeres para alzarse con el 64.8% del total.
Ese mismo año el MESCyT registró 55,854 egresados, es decir, estudiantes que se graduaron en distintas ramas profesionales. De esos, 38,630 eran mujeres, para representar el 69.2% del total.
La ponderación de mujeres en nuevos ingresos como en egresos ya superaba los dos tercios, con una tendencia a seguir creciendo en años siguientes.
De hecho, aunque la data del MESCyT está actualizada al 2024, la tendencia ha sido la misma desde el año 2020, lo cual indica que en la actualidad no debe haber mucha diferencia, tomando en cuenta que una carrera universitaria tarda en promedio 4.5 años para su conclusión.
Doble efecto
El hecho de que las mujeres dupliquen a los hombres en los estudios universitarios y entre los nuevos profesionales, indica que, al entrar al mercado laboral, aplican para puestos más especializados, lo cual les permite alcanzar mejores niveles salariales.
Dado que en el sector privado laboral todavía los hombres son mayoría, y tomando en cuenta las características de las labores en áreas industriales y de construcción, donde se requiere más mano de obra masculina, su salario promedio cotizable es también mayor al de las mujeres en ese sector.
Sin embargo, en el mercado laboral estatal, donde predominan los servicios y áreas administrativas con la demanda de más personal de nivel profesional, las mujeres son mayoría, ocupando alrededor del 55% de los empleos y con un nivel salarial promedio notablemente más elevado que el de los hombres. En el mercado laboral formal dominicano, los empleados del sector público son alrededor del 31% del total de puestos.
Pero la ventaja de las mujeres ante los hombres en el ámbito universitario y muy cercana en el mercado laboral formal, también implica mayores sacrificios para ellas, puesto que, su labor productiva fuera del hogar no implica una reducción de sus obligaciones domésticas a su regreso diario a casa.
Esa situación se torna más complicada en la actualidad, en la medida en que, de acuerdo con estadísticas oficiales, ha aumentado la cantidad de hogares monoparentales donde un solo progenitor (casi siempre la madre) cría a uno o varios hijos.
Las madres solteras, mujeres que trabajan fuera de casa para recibir una remuneración salarial y, además, trabajan dentro del hogar, están en la desventaja de tener que esforzarse más que los hombres.
Universitarias
Las estadísticas oficiales indican que las mujeres representan dos tercios de los estudiantes universitarios en República Dominicana, no solo en la matrícula vigente, sino, además en los nuevos ingresos y entre quienes logran concluir la carrera.
Sin embargo, la mayoría de mujeres se inclina más hacia carreras administrativas y que a las científicas, por lo que su presencia laboral es más en las áreas de servicios, tanto en el sector privado como en las instituciones del Estado, donde, incluso, ya son mayoría frente a los hombres y con mejores salarios.









