El presidente del Centro Financiero BHD, Luis Molina Achécar, es un hombre de banca desde 1973. Su reputación está en la cima del sector financiero dominicano. Ha sido un promotor de los valores ciudadanos, del desarrollo humano y del respeto a las instituciones.
La educación, como meta país, siempre ha estado en su agenda. Es un tema del que habla con una visión 360. Su más reciente cita fue ante la matrícula de la Cámara Americana de Comercio de la República Dominicana (AmchamDR). Refirió el proceso de concertación y las reformas estructurales de inicios de la década de 1990 que permitieron al país alcanzar casi treinta años de crecimiento sostenido y situarse como una economía de ingreso mediano alto.
Ahora, luego de analizar todos los procesos y acuerdos incompletos durante este lapso, Molina Achécar insiste en la necesidad de que los tomadores de decisiones, que son los políticos, empresarios y sociedad civil en sentido general, prioricen una verdadera reforma al sistema educativo. Lo considera vital en un contexto de cambios estructurales en la sociedad, a propósito de las innovaciones tecnológicas.
Coherente con su visión histórica, entiende que el ser humano debe ser el centro de cualquier reforma, empoderando a los que deben darles seguimiento a las metas planteadas. A su entender, República Dominicana tiene una oportunidad de llevar a cabo importantes transformaciones, mediante acuerdos, pues los que representan a los tres principales partidos políticos han gestionado el Estado y, por lo tanto, son personas que pueden sentarse en una mesa a dialogar.
Mencionó que, por ejemplo, si se decide trabajar la reforma educativa, que es lo primero que Molina Achécar considera urgente, podría llegarse a un acuerdo porque si no se logra habrá que lidiar de nuevo con las sombrillas amarillas. A su entender, es el momento de empezar a trabajar el tema en un proceso en el que participen todos los actores: gobierno, empresarios, sociedad civil y sector educativo.
Sombrillas amarillas
“En aquella ocasión fue por la presión de las sombrillas amarillas y se juntaron los partidos políticos y acordaron que el que salga tiene que aplicar el 4% del PIB a la educación. Ahora podemos iniciar este movimiento de conversación. Para mí debe ser una reforma integral del ser humano. Debemos preguntarnos qué es lo que queremos y en el momento en que estamos”, expresó el presidente del Centro Financiero BHD durante un panel dirigido por Amelia Vicini luego de su ponencia principal durante el almuerzo de AmchamDR, celebrado en hotel El Embajador.
Está entre quienes consideran que ahora también debe aprovecharse la oportunidad de que hay un ministro de Educación, como Luis Miguel de Camps, quien, a su modo de ver su actitud, está dispuesto a hacer los cambios necesarios.
Al abordar los desafíos prioritarios del país, Molina Achécar señaló que un reto impostergable es la reforma del sistema escolar y universitario. En este orden, afirmó que, trece años después de la asignación del 4% del PIB para la educación, a doce de la firma del Pacto por la Reforma Educativa, y a pesar de que se ha realizado una inversión de aproximadamente US$50,000 millones, los frutos no han correspondido a las expectativas nacionales, representando un alto costo de oportunidad en la formación del capital humano.
Llamó a reevaluar y reorientar el sistema educativo con un enfoque integral que priorice la excelencia académica, las competencias técnicas y la formación cívica y ética de los ciudadanos.
Para Achécar, la escuela es, más que nada, un lugar que debe enseñar a aprender. Lo dice en un contexto en que ahora se habla de inteligencia artificial, por lo que afirma que la velocidad con que producen los cambios no es la misma de hace unos años.
Sostiene que el sistema debe enseñar las cosas básicas para que los mismos estudiantes puedan seguir aprendiendo, pero también que reciban formación de cómo comportarse en una sociedad porque cada día será más necesario. Refiere que ya la juventud se está alfabetizando con tecnología, pero lamentó que muchas veces no están pensando por ellos mismos, es decir, que no están teniendo criterios para discernir.
Entiende que toca ahora hacer una intervención cultural profunda para formar a las próximas generaciones de ciudadanos a través de a la educación formal. “Hay que formar personas capaces, pero también personas con valores ciudadanos y de convivencia. No podemos dejarle esa tarea sólo a los hogares, que hay que lo hacen bien. Lo más importante que el Estado puede hacer por una persona es educarla, porque esa persona educada puede desarrollar su talento”, expresó Achécar.
Integración
El presidente del Centro Financiero BHD considera importante que todos, incluyendo los empresarios, trabajen en lograr una sociedad mejor formada. Llamó a respetar la institucionalidad del Ministerio de Educación y, además, la del Banco Central.
Respecto a qué debe hacer el sector privado para mejorar la calidad con miras a garantizar un aumento en la productividad, Molina Achécar mira la educación como una institución económica. Afirma que es un sector que no admite política, aunque sí considera que los políticos tienen que participar. Entiende que es necesario definir los dolientes del sector, pues observa que gastar US$50,000 millones desde 2013, por el 4% del PIB a la educación, y que una generación no haya visto los beneficios resulta preocupante.
En este contexto es que Molina Achécar afirma que si República Dominicana aspirar a ser una sociedad avanzada es necesario que impulse valores en la sociedad, a fin de evitar todo lo que se está viendo. Indicó que hay muchas cosas sobre las cuales reflexionar para tener crecimiento y desarrollo económico, entiendo que las empresas son el motor de la economía y la productividad.
“Para eso debemos tener un entorno en el que podamos desenvolvernos bien. No se pueden tener empresas sanas en un país enfermo, como dijo el ministro Magín. La única forma de resolverlo es con una cultura fuerte y eso se logra con una intervención educativa”, refirió.
En su disertación, el líder financiero recordó que el sector privado genera más del 85% del PIB nacional, reafirmando que la riqueza y la verdadera competitividad se crean a nivel microeconómico a través de la innovación, la eficiencia y la sofisticación empresarial.
“Nuestro compromiso con el progreso del país va mucho más allá de cifras e indicadores. Debe estar encaminado a propiciar las condiciones para el bienestar de nuestra gente, con esa visión humano-céntrica que asegura la sostenibilidad de lo que hemos logrado construir”, expresó Molina Achécar.
Período 1990-2025
“En 1990 vivimos una de las mayores crisis de nuestra generación: desabastecimiento de alimentos y combustibles, inflación que alcanzó el 80% al cierre del año, una devaluación del 79% y una caída del PIB de 5.4%: una economía de guerra”, recordó Molina Achécar al iniciar un recorrido por una de las etapas más retadoras de la historia reciente de República Dominicana.
Sin embargo, recordó que esa misma situación llevó a los actores sociales (gobierno, empresarios y sindicatos) con la mediación de la Iglesia católica, a concertar el Pacto de Solidaridad Económica, catalizador de las reformas más importantes de esos años. Recordó que entre 1990 y 1992 se modificaron los aranceles y se aprobó una nueva ley de impuestos, con el propósito de sanear las finanzas públicas.
En cuanto al sistema financiero y cambiario dominicanos, indicó, se liberalizaron las tasas de interés y de cambio, y la Junta Monetaria aprobó la banca múltiple, poniendo fin a la banca especializada que, en la mayoría de los países, acusaba serias debilidades.
Respecto al aprendizaje de esos años, el presidente del Centro Financiero BHD señaló que, a pesar de las dificultades y la crisis, con diálogo y concertación es posible lograr los avances que el país requiere, por lo que “sin concertación no hay reformas sostenibles, y sin reformas, no hay progreso”.
Además, dijo que es posible convertir la crisis en oportunidad, ya que los pactos por la Solidaridad y el por la Democracia surgieron en medio de una situación crítica, lo cual demostró que sectores divergentes tienen la capacidad de ponerse de acuerdo cuando el país lo necesita.
En este sentido, está convencido de que no hay que esperar a que las crisis obliguen a dialogar, pues es posible construir consensos a tiempo es siempre menos costoso.
En la actualidad, señala, el reto que tiene el país ahora por delante es mantener el ritmo de crecimiento en el largo plazo. “El brillante economista domínico-mexicano, Raúl Féliz, advierte que, en los países subdesarrollados, el crecimiento, en una primera etapa, se logra con inversión; pero que, al llegar al nivel de ingreso mediano alto, ya la inversión no basta: se necesita productividad y adopción de nuevas tecnologías. Ese es, a su juicio, el momento en el que está nuestra economía”, refiere Molina Achécar.
Al apelar al principio constitucional de la dignidad humana, el ejecutivo instó a aunar esfuerzos “para construir un país capaz de generar riqueza para mejorar la vida de todos a través de la educación integral, que pueda dotar a las personas de capacidades y valores, para que ellas mismas puedan procurarse una vida digna, en el marco de políticas públicas que pongan al ser humano en el centro”.
El encuentro contó con la participación del ministro de Hacienda y Economía, Magín Díaz, quien estuvo a cargo de la presentación de Molina Achécar, destacando su trayectoria e impacto en el sector empresarial dominicano.
Historia
Luis Molina Achécar es ingeniero Civil, Magna Cum Laude, de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Resuelto lo profesional. Con viajes constantes, en dos ruedas, a la José Gabriel Garcia casi esquina 19 de Marzo. Se matrimonió con Maritza Martínez, para toda la vida.
Estudió Finanzas en el Instituto Tecnológico de Massachussets, el famoso MIT, así como posteriormente Administración de Negocios, en el Babson College, ambas academias en Estados Unidos. Pasa luego, de estar sentado estudiando, a estar parado enseñando, en calidad de profesor de Teoría de Estructura y de Ingeniería Económica, de la UASD.
Molina Achécar ingresó al Banco BHD en 1973, apenas meses después de su fundación, bajo la presidencia del ingeniero Samuel Conde (epd), en la oficina de la Lope de Vega, iniciando su labor en el Departamento de Ingeniería, pasando por diferentes posiciones hasta llegar a gerente general, y posteriormente presidente, del Banco y del Centro Financiero BHD, posición desde la cual ha dirigido relevantes procesos de transformación, vía una reconocida trayectoria sustentada en valores éticos y de responsabilidad social, comprometida con el bienestar de sus clientes y del país.
Junto al BHD, ha realizado importantes aportes al desarrollo del sistema financiero de República Dominicana. Su capacidad y liderazgo reconocidos en el sector, lo llevan a la presidencia de diversas instituciones que impulsan el desarrollo económico social de RD.








