
El reciente informe del Banco Central sobre el comportamiento de la economía nacional da muestras de que en los primeros tres meses de este año las exportaciones totales del país sumaron US$2,353 millones, para un crecimiento de 5.5%.
En tanto, el Centro de Exportación e Inversión (CEI-RD) indica que en el mismo período las exportaciones totales sumaron US$2,001.1 millones, para un crecimiento de 8.4%.
Los números del Banco Central dan cuenta de más ingreso de divisas por las exportaciones, pero de menos crecimiento porcentual. El CEI-RD muestra una tendencia inversa.
Pero fuera de las diferencias de cifras entre dos instituciones oficiales que están llamadas a coincidir en las estadísticas que muestran, también es preciso que nuestras autoridades sean más transparentes con las cifras que presentan para que le muestren al país la verdadera situación de nuestros sectores generadores de divisas, y no unos números mediáticamente positivos y realmente preocupantes.
Es el caso, por ejemplo, de las exportaciones dominicanas. En este renglón, sin incluir las zonas francas, el Banco Central informa que se registró un favorable crecimiento de 7.1%. Pero resulta que ese favorable aumento está sustentado principalmente por las exportaciones de oro, que sumaron US$380.3 millones en el período (el CEI-RD dice que fueron US$416.4 millones).
Entonces, la institución monetaria presenta un gráfico preliminar donde agrupa las exportaciones totales nacionales y de zonas francas, en donde solo separa el valor del oro exportado, lo que impide tener una idea clara de cuánto en realidad exportaron los productores nacionales y cuánto las zonas francas. De esa forma se podría comprobar que las exportaciones de productos nacionales, excluyendo el oro, registraron un descenso en el primer trimestre, mismo que viene registrado en los últimos dos años.
Con la presentación de las estadísticas de forma tan simple y poco detalladas es difícil que nuestros sectores productivos, y el propio Gobierno, realicen los análisis necesarios para determinar las razones de la tendencia descendiente de nuestras exportaciones de productos nacionales, que son las que verdaderamente generan divisas para el país, pues las de zonas francas, son en su mayoría de empresas extranjeras, que repatrian sus ganancias.
Desde La Escuela Económica nos permitimos sugerir: Que el CEI-RD y el Banco Central coordinen para utilizar metodologías similares a los fines de que sus estadísticas sobre exportaciones e inversión extranjera directa sean coincidentes.
Que al presentar las estadísticas preliminares, se separen las exportaciones de zonas francas de las nacionales. Y una tercera sugerencia es para que tanto Gobierno como sector privado se detengan a analizar por qué las exportaciones de bienes nacionales fuera del oro no están creciendo, y más bien están descendiendo frente a períodos anteriores.
Incluso, en ocasiones se nota un dinamismo marcado por aumentos en los precios de los bienes que se exportan al mercado internacional, pero no así en el volumen. Es decir, que en ocasiones las exportaciones medidas por el valor de las ventas, crecen, pero cuando se miden por el volumen exportado, se nota también un descenso.
Las autoridades deben poner todo el empeño en fortalecer a los sectores productivos con vocación exportable. Es la única forma de generar riquezas y, posiblemente, detener la carrera errada de endeudamiento que lleva el Gobierno para cubrir déficits de ingresos y excesos de gastos cada año.












