El reciente aumento de la tasa del impuesto a las transferencias bancarias y cheques, que pasó de 0.15% a 0.20%, ha reavivado el debate sobre el uso del dinero en efectivo en las transacciones cotidianas en República Dominicana.
Aunque el ajuste parece pequeño a simple vista, para muchas personas representa un incentivo para reducir el uso de los servicios financieros formales y volver a manejar una mayor cantidad de dinero en efectivo.
Sin embargo, antes de tomar una decisión es importante analizar los “pros y contras”. Una alternativa sería aplicar el método de los sobres que consiste en una técnica visual de control financiero donde usted divide su presupuesto mensual (o quincenal) en efectivo y lo asigna a sobres etiquetados para cada categoría de gasto (supermercado, transporte u ocio u otros).
Aunque su fin es otro, es una opción que sale a relucir ante el aumento de este impuesto, en el cual usted no solo gasta lo que hay en el sobre, sino que evita el cargo del impuesto cuando se trate de sumas importantes. Ahora bien, es importante advertirle que esta práctica, especialmente para las personas que toman transporte público o colectivo, puede generar riesgos importantes para la seguridad y la administración del patrimonio familiar.
El uso de efectivo suele percibirse como una forma de evitar costos asociados a las operaciones bancarias. Cuando una persona retira dinero para realizar pagos, compras o transferencias de manera directa, evita el pago del impuesto sobre cada movimiento electrónico o emisión de cheque. No obstante, esta aparente ventaja puede traducirse en mayores riesgos financieros.
Uno de los principales peligros es la pérdida o el robo del dinero. A diferencia de los fondos depositados en una cuenta bancaria, el efectivo no cuenta con mecanismos de protección. Si una persona es víctima de un asalto, extravía su cartera o sufre un hurto en su vivienda, las posibilidades de recuperar el dinero son casi nulas.
Además, transportar grandes sumas de efectivo aumenta la exposición a hechos delictivos, especialmente en un país en donde la seguridad ciudadana es limitada, ya que los delincuentes suelen identificar patrones de retiro de dinero o personas que realizan pagos frecuentes en efectivo, lo que puede convertirlas en objetivos potenciales de robos.
Otro aspecto relevante es la dificultad para llevar un control preciso de los gastos. Las aplicaciones bancarias, los estados de cuenta y los registros electrónicos permiten a los usuarios monitorear sus movimientos financieros, identificar hábitos de consumo y elaborar presupuestos con mayor facilidad. Cuando la mayor parte de las transacciones se realiza en efectivo, este seguimiento, para muchas personas, se vuelve más complejo y podría gastar más.
Falta de trazabilidad
La falta de trazabilidad también puede generar inconvenientes en situaciones cotidianas. Por ejemplo, ante una reclamación por una compra defectuosa o un servicio no prestado, los comprobantes electrónicos suelen constituir una evidencia más sólida que un pago realizado en efectivo sin respaldo documental.
Desde la perspectiva de la inclusión financiera, el aumento del impuesto puede interpretarse como un paso atrás en los esfuerzos por promover la bancarización y el uso de medios de pago digitales. Durante los últimos años, las autoridades monetarias y las entidades financieras han impulsado herramientas electrónicas con el objetivo de facilitar las transacciones, reducir costos operativos y fortalecer la seguridad de los usuarios.
Los pagos digitales ofrecen ventajas adicionales, como la posibilidad de realizar operaciones sin necesidad de desplazarse físicamente, efectuar transferencias inmediatas y acceder a una mayor variedad de servicios financieros. También contribuyen a crear un historial de movimientos que puede ser útil al solicitar créditos o financiamiento para vivienda.
Ante este escenario, se recomiendan evaluar el costo real de cada alternativa, buscar la manera de minimizar las transacciones o equilibrar ambos métodos. Aunque el incremento del impuesto encarece las transacciones bancarias, los beneficios asociados a la seguridad, el control financiero y la protección del dinero pueden superar el gasto adicional.
A tomar en cuenta
- Efectivo necesario. Evite transportar más dinero del que utilizará durante el día. Mientras mayor sea la cantidad de efectivo que porte, mayor será el impacto en caso de pérdida o robo.
- Bancos. Aunque busque reducir costos asociados a las transacciones bancarias, es recomendable conservar una parte importante de sus recursos en cuentas financieras.
- Riesgos. El efectivo almacenado en el hogar está expuesto a robos, incendios, inundaciones y otros imprevistos. Si necesita conservar dinero para emergencias, que sea una cantidad moderada.
- Registro. Cuando utiliza efectivo es más fácil perder de vista en qué se está gastando el dinero. Anotar cada gasto en una libreta o aplicación móvil ayuda a mantener el control del mismo.
- Comprobante. Siempre que realice una compra o pague un servicio en efectivo, pida una factura o recibo. Estos documentos pueden ser útiles para hacer reclamaciones o garantías.
- Combinación. No es necesario depender exclusivamente de una sola forma de pago. Utilizar una combinación equilibrada de efectivo, transferencias y tarjetas permite aprovechar sus bondades.











