La política ha sido clave en el proceso de recuperación económica que ha mostrado República Dominicana, a propósito del impacto de la pandemia del covid-19. Sin las acciones proactivas, atinadas para garantizar liquidez a la economía, hubiera sido imposible mostrar los números que hoy se convierten en un referente en la región.
Recuperar una economía luego de retroceder un -6.7%, equivalente a US$10,000 millones en términos netos, es una tarea titánica, por tratarse de un país que vio caer sus ingresos y aumentar sus gastos en formas extraordinarias. El gasto en salud, sumado a los programas sociales, obligó al Gobierno a ser más creativo. Hubo que buscar recursos sí o sí, pues garantizar las vacunas era cuestión de sobrevivencia.
En lo que compete al papel que debieron desempeñar las autoridades monetarias, lideradas por el Banco Central, se tomaron todas las medidas de lugar para garantizarle liquidez al sistema financiero. Los resultados probaron que fueron oportunas la liberación de encaje legal, reducción de tasas de interés, autorización de un tratamiento regulatorio especial a las entidades financieras para evitar el deterioro de la cartera de crédito y la utilización de los repos para darle recursos extras a la banca.
En cuanto al monto, el plan de estímulo monetario aplicado por las autoridades ascendió a aproximadamente RD$215 mil millones, casi 5% del producto interno bruto (PIB), a través de repos hasta un año, reducción de encaje legal, ventanillas de financiamiento para sectores estratégicos y la facilidad de liquidez rápida.
Realmente fue una estrategia proactiva, es decir, se adelantó a los acontecimientos.
A través de repos, el total de facilidades llegó a RD$90,681 millones y otros US$800 millones, repartidos entre las entidades financieras, agentes de cambios y mipymes. No cabe duda que esta combinación fue exitosa, por lo cual en este 2021 la economía podría terminar con un crecimiento de dos dígitos.
Otra de las medidas proactivas fue tomada en noviembre de 2020 cuando se anunció la inyección de US$200 millones al mercado de divisas, en adición a su participación regular a través de su Plataforma Electrónica de Negociación de Divisas. El propósito fue el de garantizar la oportuna disponibilidad de dólares para suplir las demandas de los sectores productivos durante los últimos meses del año, en especial para aquellas actividades prioritarias que producen o comercializan insumos médicos, alimentos, bienes de consumo, así como para la adquisición de materias primas para la industria. En este momento, además, las reservas internacionales del Banco Central superan los US$13,000 millones, una posición muy cómoda para enfrentar cualquier situación de choque.
La certidumbre que, proyecta la economía dominicana es, sin quizá, su principal activo. Eso hay que mantenerlo.






