El sentido de pertenencia es una necesidad humana. En el ámbito empresarial, este indicador impulsa el rendimiento laboral, disminuye la tasa de rotación laboral y desarrolla las competencias del trabajador. No obstante, su impacto no solo es hacia cada empleado sino también a la organización.
De acuerdo al estudio “El valor de pertenecer en el trabajo”, publicado en Harvard Business Review, cuando el trabajador crea sentido de pertenencia en su lugar de trabajo su productividad laboral crece en un 56%, y el riesgo de fuga disminuye en un 50%.
Sin embargo, destaca que el 40% de las personas encuestadas dijo sentirse aisladas en el trabajo y el resultado fue un menor compromiso organizacional. En Estados Unidos, las empresas gastan casi US$8,000 millones cada año en capacitaciones sobre diversidad e inclusión que no son de interés para los empleados.
El documento detalla que los costos asociados a la falta de pertenencia en su puesto de trabajo son significativos. Agrega que cuando el colaborador se siente parte de la institución también disminuyen las ausencias por enfermedades baja en un 75%. Esto, a su vez, trae mejoras en tres aspectos: resultados, experiencia entre empleado y clientes y, entorno productivo y seguro.
Las empresas deben invertir en sus colaboradores para fidelizarlos












