“No hagáis agravio en juicio, en medida de tierra, ni en peso, ni en otra medida”. –Levítico, 19, 35-36.
En la primera década del siglo en curso iniciamos desde la antigua Digenor una intensa campaña de divulgación de los conceptos básicos de la metrología como ciencia e ingeniería de las mediciones.
Al mismo tiempo, hicimos especial énfasis en la necesidad de formar a los nuevos metrólogos nacionales, organizar la masa crítica de laboratorios de calibración y fortalecer la metrología legal o reglamentaria. Contamos entonces con la asistencia técnica de los institutos de metrología de Cuba (Inimet), Alemania (PTB) y Brasil (Inmetro).
El primero nos facilitó uno de sus mejores expertos con estadía temporal en el país, doctor José Zaldívar, hoy director de la entidad; el segundo puso a nuestra disposición quizás al más renombrado consultor en la materia, Clemens Sanetra, y el tercero abrió sus puertas para que nuestro personal en funciones viajara a Brasil a visitar sus instalaciones.
A pesar de estar tan bien acompañados, el esfuerzo no rindió los resultados esperados: primero, por la falta del apoyo político y financiero del Estado y, segundo, por el débil soporte del sector empresarial que en todos los países avanzados es el principal promotor de la metrología. Cuentan también las confusiones que terminaron sustentando una defensa de la confiabilidad de las mediciones sobre argumentos absolutamente incorrectos (Pro-Consumidor y su defensa de las balanzas alternativas en las estaciones de GLP).
Hoy la metrología sigue siendo para actores importantes de la economía y la sociedad una incógnita para despejar. Al margen de ello, las mediciones están presentes inevitablemente en las industrias, los servicios, el comercio internacional, la aeronáutica, los avances de la ciencia y la tecnología, los procesos innovadores y las más importantes actividades de la vida cotidiana.
Es perentorio medir correctamente en las transacciones comerciales; también para seguir avanzando en nuestros conocimientos científicos y tecnológicos y, finalmente, para verificar el cumplimiento de requisitos y especificaciones contenidos en normas y reglamentos técnicos. De hecho, la metrología sustenta la elección de muchas decisiones no solo en el ámbito científico, sino también en toda la amplitud de las actividades económicas y comerciales.
Dicho esto, parece actual la reflexión de William Thomson, Lord Kelvin, físico y matemático inglés, prominente miembro del Instituto de Ingenieros Civiles de Londres, hecha hace 140 años (1883):
“Cuando podemos medir aquello de lo que se habla, y expresarlo mediante números, conocemos algo sobre el particular; pero cuando no podemos medirlo, cuando no podemos expresarlo numéricamente, nuestro conocimiento es escaso e insatisfactorio; puede ser el principio del conocimiento, pero apenas hemos avanzado nuestros pensamientos hacia el estado de ciencia, independientemente de la materia de que se trate”.
El problema de República Dominicana no es entender la importancia de la metrología como un importantísimo valor agregado de la vida moderna, sino, a partir de esa comprensión, aceptar que, en general, carecemos de medidas exactas o confiables en ámbitos cruciales de la economía y la sociedad: salud, seguridad, transacciones comerciales, investigación y experimentación científica, mantenimiento de componentes críticos de los productos, medio ambiente y consumidores (metrología legal).
Recordemos que la metrología también está presente en los contratos entre socios de negocios individuales y en el comercio mundial en general. Las famosas balanzas de los laboratorios y del ámbito comercial, así como otros instrumentos, deben calibrarse para que puedan proporcionar mediciones fiables.
Del mismo modo, ¿Cómo podrían las empresas aplicar satisfactoriamente los controles de procesos para productos estandarizados si los instrumentos de control como los que miden la presión y la temperatura no están calibrados correctamente? ¿Podrían ellas certificar sus sistemas de gestión de la calidad sin demostrar la trazabilidad de sus mediciones?








