Tuvieron que transcurrir veintitrés años para que las autoridades del país reconocieran que el desarrollo económico, junto con los derechos de consumidores y usuarios, requerían una legislación más robusta e integral que superara el limitado alcance de las normativas anteriores.
En este contexto, en 1977 fue promulgada la Ley 602-77, cuyo primer artículo establecía claramente la obligación de toda persona física o moral dedicada a la elaboración o comercialización de productos, ya fueran nacionales o importados, a garantizar al consumidor su calidad, así como la entrega precisa en términos de cantidad, tamaño, peso y volumen -aspectos clave de la metrología legal-.
La Ley 602-77 creó como brazo operativo del nuevo sistema a la Dirección General de Normas y Sistemas de Calidad (Digenor), responsable directa de la elaboración o adopción, aplicación y supervisión de las normas de calidad y demás regulaciones dictadas por la Comisión de Normas y Sistemas de Calidad. Esta comisión funcionaba como un consejo plural, multipartícipe, que tenía la responsabilidad fundamental de aprobar las resoluciones relativas a normas y reglamentos técnicos, así como decidir sobre cualquier aspecto que garantizara el funcionamiento eficiente del sistema nacional de calidad.
Sin embargo, el diseño institucional de aquel momento generó conflictos de interés, dado que concentraba en un solo organismo -Digenor- todas las funciones claves de un sistema nacional moderno de calidad: normalización, metrología legal (verificación de instrumentos de medición), inspecciones, certificaciones, otorgamiento de sellos de conformidad y gestión de muestras y análisis de resultados de laboratorio. En la práctica, Digenor ejercía simultáneamente roles regulatorios, normativos, técnicos y fiscalizadores, una situación poco favorable para la transparencia y la eficiencia.
En materia de metrología la ley encargaba a la Digenor aplicar las disposiciones relativas al Sistema Métrico Decimal, incluyendo la regulación sobre instrumentos de pesas y medidas.
Para el año 2005, diversos países de la región habían avanzado notablemente en sus sistemas nacionales de calidad, exhibiendo décadas de funcionamiento eficiente y maduro. En estos países, las consabidas funciones técnicas de sus sistemas de calidad estaban claramente separadas de aquellas correspondientes a la reglamentación técnica y la vigilancia del mercado.
Además, las tareas relacionadas con la evaluación de la conformidad -como pruebas, ensayos, calibraciones (metrología industrial) e inspecciones- eran realizadas principalmente por organismos privados acreditados, mientras que la reglamentación técnica y las inspecciones quedaban reservada exclusivamente al ámbito estatal.
No obstante, en lo que respecta a las inspecciones y las pruebas y ensayos en laboratorios independientes del Estado, pueden coexistir diferentes modelos operativos, lo que pudiera reflejar la transición hacia esquemas más flexibles y eficaces. Hacia comienzos de 2005 conocí al reconocido técnico en negociaciones internacionales y calidad Hugo Rivera Santana.
Se produjo entre nosotros un acercamiento técnico casi inmediato y pude manifestarle mi profunda sorpresa frente al estado de insólito abandono en el que se encontraba la institución. Hugo me dedicó aquella sonrisa singular que tanto le caracterizaba y que constituía una de sus armas más poderosas y entrañables. Con esa sonrisa luminosa, aunada a su humildad genuina y a su excepcional dominio técnico, Hugo logró conquistar el afecto y la admiración de todos quienes tuvieron la fortuna de tratarlo personalmente.
En uno de tantos encuentros, Hugo puso en mis manos un documento de gran valor titulado “Resumen de una Gestión: octubre 1996-agosto 2000”, una síntesis detallada de sus ejecutorias al frente de la Digenor durante ese período. Revisar aquel informe fue una experiencia reveladora, pues no solo reafirmó mi admiración por su capacidad de gestión y sabiduría técnica, sino que también me brindó claves fundamentales para enfrentar los desafíos que yo mismo tenía por delante como director general de la Digenor.








